viernes, 26 de julio de 2013

lunes, 15 de julio de 2013

ANIVERSARIO DE REMBRANDT HARMENSZOOM VAN RIJN

REMBRANDT
 
 
Artista holandés del barroco, es uno de los más grandes pintores de la historia del arte occidental. Su nombre completo era Rembrandt Harmenszoon van Rijn. Fue un intérprete excepcional de la naturaleza humana y un maestro de la técnica, no sólo pictórica sino también del dibujo y del grabado. Su obra produjo un gran impacto en sus contemporáneos e influyó en el estilo de muchos artistas posteriores. Es probable que no exista ningún pintor que haya igualado a Rembrandt en su utilización de los efectos del claroscuro o en el empaste vigoroso. Rembrandt nació en Leiden el 15 de julio de 1606. Su padre era molinero. A pesar del hecho de provenir de una familia con escasos medios, sus padres le procuraron una educación esmerada. Rembrandt empezó sus estudios en la Escuela Latina, y a la edad de 14 años fue admitido en la universidad de Leiden. Sin embargo la abandonó pronto para estudiar arte, al principio con un maestro local, Jacob van Swanenburch y después, en Amsterdam, con Pieter Lastman, célebre por sus pinturas históricas.
Tras seis meses, después de dominar todo lo que había aprendido, Rembrandt volvió a Leiden, donde pronto se le tuvo en tan alta consideración que, a pesar de no tener más de 22 años, empezó a contar con sus primeros discípulos, entre los que estaba Gerrit Dou. En 1631 Rembrandt se trasladó a Amsterdam, su matrimonio en 1634 con Saskia van Uylenburgh, prima de un conocido marchante de arte, le ayudó a impulsar su carrera, al ponerle en contacto con clientes adinerados que le encargaban retratos de forma continua. Un ejemplo magistral de este periodo es el Retrato de Nicolaes Ruts (1631, Frick Collection, Nueva York). Además, sus cuadros de carácter mitológico y religioso tenían una gran aceptación. Pintó numerosas obras maestras de gran dramatismo, como El cegamiento de Sansón (1636, Städelsches Kunstinstitut, Frankfurt). Debido a su gran fama como maestro, su taller contaba con un enorme número de discípulos, algunos de los cuales (como Carel Fabritius) ya eran artistas experimentados. En el siglo XX, los expertos han descubierto que un gran número de pinturas que antes se le atribuían a él corresponden a artistas de su taller. Averiguar qué obras son las de Rembrandt e identificarlas es tarea que siguen llevando a cabo los estudiosos en la materia. En contraste con la fortuna de su carrera pública, la vida familiar de Rembrandt estuvo marcada por la desgracia. Entre 1635 y 1641 Saskia dio a luz cuatro niños, de los que sólo sobrevivió el último, Titus. Saskia murió en 1642. Hendrickje Stoffels, contratada como ama de llaves alrededor de 1649, acabó convirtiéndose en su concubina y en modelo de muchas de sus obras. A pesar de su éxito financiero tanto en el campo del arte, como en el de profesor y marchante, su inclinación a la vida ostentosa le llevó a la bancarrota en 1656. El inventario de su colección de arte y antigüedades, realizado antes de que se celebrara la subasta pública para pagar sus deudas, pone de relieve la amplitud de sus gustos artísticos, escultura antigua, pintura flamenca e italiana del renacimiento, arte oriental, obras holandesas coetáneas, armas y armaduras. Por desgracia, los resultados obtenidos en la subasta, incluida la venta de su casa, fueron desalentadores.

Dichos problemas no afectaron al trabajo de Rembrandt, y si algún cambio se percibe es el del incremento de su maestría artística. Algunas de las grandes obras pertenecientes a este periodo son La novia judía (1666), Los síndicos del gremio de pañeros (1661, Rijksmuseum, Amsterdam), Bathsheba (1654, Louvre, París), Jacob bendiciendo a Efraín y a Manasés (1656, Staatliche Gemäldegalerie, Kassel) y un autorretrato (1658, Frick Collection). Su vida personal continuó, sin embargo, marcada por la desgracia, ya que su amada Hendrickje murió en 1663 y su hijo Titus en 1668. Rembrandt falleció once meses más tarde, el 4 de octubre de 1669, en Amsterdam. El estilo de sus primeras pinturas, realizadas en la década de 1620, denota la influencia de su maestro, Pieter Lastman, en la elección de temas de gran dramatismo, composiciones con gran profusión de elementos y contrastes muy marcados de luces y sombras. En El noble eslavo (1632, Museo de Arte Metropolitano, Nueva York) se aprecia su predilección por los trajes exóticos, elemento característico de muchas obras de su primera época. La magnífica obra Retrato de marido y mujer (1633, Isabella Stewart Gardner Museum, Boston), pone de relieve el estilo de sus primeros retratos, preocupación por los rasgos de los personajes retratados, los detalles de la ropa y los muebles de la habitación, esta cuidadosa representación de los interiores desaparecerá en sus obras posteriores. También los miembros de su familia que posaban para él aparecen retratados con diferentes disfraces, como en el caso de La madre de Rembrandt como la profetisa Ana (1631, Rijksmuseum), o en la melancólica Saskia como Flora (1634, Hermitage, San Petersburgo). Quizá no exista un artista que haya pintado tantos autorretratos (alrededor de 60), o se haya sometido a un análisis tan profundo de sí mismo. Sin embargo, no todos los primeros retratos pueden considerarse como una representación objetiva, ya que estos lienzos solían utilizarse como estudios de emociones diversas que después habrían de ser incorporados a obras de tema bíblico e histórico. Es posible que los autorretratos también fueran utilizados para demostrar su dominio del claroscuro, por lo tanto es difícil afirmar qué aspecto tenía Rembrandt partiendo de un autorretrato como el que pintó alrededor de 1628 (Rijksmuseum), en el que el rostro aparece envuelto en sombras tan oscuras que apenas sí dejan entrever sus rasgos. Por otro lado, en ninguno de estos retratos juveniles intentó disimular sus facciones algo toscas. Las obras de tema bíblico representan un tercio de toda la producción artística de Rembrandt, lo cual era algo inusual en la Holanda protestante del siglo XVII, ya que no existían encargos por parte de la Iglesia y el arte religioso no se consideraba importante.

Sus primeras obras de tema bíblico presentan un acentuado dramatismo, dentro de la tónica del gusto barroco. Uno de los primeros encargos públicos importantes que recibió Rembrandt en Amsterdam fue La lección de anatomía del doctor Tulp (1632, Mauritshuis, La Haya), obra que retrata a los miembros del gremio de cirujanos reunidos en una clase práctica de disección. Estos retratos en grupo constituyeron un género único en Holanda y proporcionaron abultados ingresos a los artistas en un país en el que ni la Iglesia ni la casa real actuaban como mecenas del arte. Las obras de Rembrandt superan los retratos conmemorativos realizados por otros artistas holandeses, a través de la interesante estructuración piramidal que aporta naturalismo a la escena. Muchas de las obras de Rembrandt pertenecientes a la década de 1640 muestran la influencia del estilo y el espíritu clasicista.
Un autorretrato (1640, National Gallery, Londres), basado en obras de Rafael y Tiziano, refleja su asimilación del clasicismo tanto en la organización formal como en la expresión de calma interior. En El predicador Cornelis Claesz Anslo y su esposa (1641, Staatliche Museen, Berlín), de espíritu más sosegado que sus obras anteriores, crea una interrelación magistral de los personajes, el ministro está hablando, quizá explicando un pasaje bíblico a su mujer, que escucha en silencio. Otras obras de Rembrandt representan diálogos y, al igual que ésta, aluden a un momento concreto. En La cena de Emaús, una obra muy emotiva (1648, Museo del Louvre), Rembrandt transmite la intensidad de la escena a través de la utilización de luz. Sus retratos de grupo se perfeccionaron en riqueza y complejidad. La obra conocida como La ronda de noche, cuyo título exacto es La compañía del capitán Frans Banning Cocq y el teniente Willen van Ruytenburch (1642, Rijksmuseum), representa la actividad bulliciosa de una compañía militar, apiñada tras sus jefes, preparándose para un desfile o un torneo de tiro. En El artista a una edad avanzada (hacia 1669, National Gallery, Londres), los rasgos de Rembrandt revelan una leve expresión sarcástica. Uno de los retratos individuales más excepcionales es el de Jan Six (1654, Stichting Jan Six, Amsterdam). Six, que lleva un traje de intensos colores rojo, gris y dorado, aparece poniéndose un guante. Es un retrato de estilo semiabstracto que demuestra el audaz virtuosismo técnico de Rembrandt. El temperamento callado y meditabundo de Six se expresa a través del sutil juego de la luz en su rostro. En obras de tema bíblico como José y la mujer de Putifar (1655, Staatliche Museen, Berlín) y El regreso del hijo pródigo, de gran emotividad (hacia 1669, Hermitage), Rembrandt se concentra en el elemento narrativo como en las obras de su primer periodo. En el Museo del Prado, Madrid, se conserva el cuadro Atemisa (1634), retrato de la reina de Pérgamo. Se cree que sirvió de modelo Saskia van Uylenburgh, esposa del pintor. En general, tras esa primera época, Rembrandt había mostrado poco interés en los temas alegóricos o mitológicos. Rembrandt pintó más de 600 cuadros y produjo numerosos dibujos y grabados.

lunes, 8 de julio de 2013

66 ANIVERSARIO DEL INCIDENTE OVNI DE ROSWWELL




El caso de un supuesto incidente protagonizado por un OVNI en Roswell, una localidad del estado de Nuevo México (EEUU), hace 66 años aparece hoy como un nuevo y simpático 'doodle' interactivo en la página de inicio de Google.
Se trata de un suceso que saltó a la primera plana del diario local, el Roswell Daily Record, el 8 de julio de 1947. Entonces el diario aseguró que se había hallado un 'platillo volante' gracias a la colaboración de locales, pese a los desmentidos inmediatos de los militares de la cercana base aérea (base del primer escuadrón atómico del mundo. el Grupo de Bombarderos 509), así como la postura oficial estadounidense, que siempre ha negado la supuesta naturaleza paranormal o extraterrestre de los hechos.
De hecho, la versión más sólida de los hechos se basa en la desclasificación de documentos de la Fuerza Aérea de EEUU a mediados de los años noventa, en los que se apuntaba a que los restos hallados eran los de un globo con un sofisticado equipo de espionaje, enmarcado dentro del Proyecto Mogul, para detectar a gran distancia indicios de pruebas nucleares en la entoces Unión Soviértica.
Pese a todo, parece que este suceso inició lo que algunos consideran la 'ufología moderna'. A pesar de la escasa atención que recibióp durante décadas, a finales de los años setenta dos investigadores, Stanton T. Friedman y William L. Moore, compararon los resultados de una serie de entrevistas que ponían en tela de juicio la versión oficial. Y en 1980, Charles Berlitz y el propio Moore publicaron un libro, 'El incidente', en el que se afirmaba que se hab´ñian recuperado cuerpos de alienígenas.
Esto llevó a Roswell a convertirse en uno de los principales -y más lucrativos- destinos para 'ufólogos' y turistas en busca de experiencias y 'souvenirs'.

miércoles, 3 de julio de 2013

ANIVERSARIO DE FRANZ KAFKA, 130 AÑOS.


Franz Kafka, la impotencia del ser humano frente a lo externo

Con sus perfeccionismo obsesivo, todo en el el escritor judío, nacido hace hoy 130 años, es un dolor que se procrea y recrea constantemente, un dolor que algunos quisieron llamar absurdo, pero que le convirtió en el autor más inquietante y revelador del siglo pasado.
Escrito por:
Todo en Franz Kafka fue un dolor que algunos llamaron absurdo y otros kafkiano. Un retorcido e inquieto universo que le convirtió en el autor más revelador del siglo pasado. Y eso pese a que en sus 40 años y once meses de vida Franz Kafka sólo dio por terminadas 350 páginas y dejó inacabadas 3.500, entre ellas tres novelas, un fiel reflejo de su característica principal, su perfeccionismo neurótico que le convertía en un ser obsesivo que decía estar «hecho de literatura», para él, más que un interés y una inclinación, más que una profesión y un entretenimiento, su propia vida.
La literatura de Franz Kafka presenta la impotencia del ser humano frente a lo externo, que puede ser una transformación monstruosa, como en La Metamorfosis o la presencia de una comunidad endogámica y cerrada que atormenta al personaje principal de El Castillo. Franz Kafka representa el estado permanente de frustración humana. Kafka es el gris más intenso de toda la historia de la literatura. Es el gris que los herederos del existencialismo quisieron copiar y que los «realistas sucios» americanos no supieron expresar acertadamente.

Franz Kafka se colocaba habitualmente una «dulce máscara» de cara al exterior, pero él poseía un «lado oscuro», un mundo interior enrevesado donde habitaba lo que ha pasado a denominarse como kafkiano. Franz Kafka nació en Praga (1883) en el seno de una familia de comerciantes judíos y murió en Kierling, Austria, en 1924. Llegó a doctorarse en Derecho y profundizó también en el estudio y la mística de las religiones judías. En 1917, cuando pensaba irse a Palestina, enfermó de tuberculosis y comenzó a dedicarse en cuerpo y alma a la literatura, a pesar de la oposición familiar, de cinco proyectos matrimoniales frustrados, de su trabajo como agente de seguros y de su grave dolencia que acabaría con su vida. Insatisfecho crónico, autoexigente hasta la flagelación, neurótico compulsivo, Franz Kafka no era, sin embargo, el personaje débil que se ha estereotipado. Lo demuestra que tuviera fuerzas para escribir pese al pefeccionismo inhumano que se autoimponía. Su particular forma de redactar reflejaba una visión propia -surgida de sus temores más profundos, de lo más recóndito de su ser- de lo que quería contar y pretendía exponerla en su totalidad sin ninguna interrupción. Mantener esa intensidad era casi imposible. Solo hay que tener en cuenta la cantidad de obras que no consiguió terminar.
Con todo, existe un divorcio entre el Franz Kafka que conocieron sus semejantes y el Franz Kafka fabricado por la posteridad, tras su canonización literaria. El primero era bastante más jovial, vitalista, alegre y divertido de lo que el lector supone tras enfrentarse a su obra. La personalidad del Franz Kafka de carne y hueso no se deja atrapar con facilidad en el cliché de lo kafkiano acuñado bajo la influencia del universo narrativo que creó. Ciertamente era ingenuo, poco práctico y reservado. Tenía enormes dificultades para organizar su vida, especialmente las relaciones con las mujeres. Sin embargo, no era un amargado, ni un aguafiestas ni un misérrimo místico. Tenía un ingenio rápido y era aficionado a hacer juegos de palabras chispeantes que esparcía a menudo en sus encuentros con la gente. También era un buen compañero de juegos y, al parecer, poseía una habilidad extraordinaria para proyectar en la pared sombras con las manos que causaban el asombro de quienes las contemplaban.
Algo que se repite en varios testimonios de aquellos que concidieron con él en vida es que Franz Kafka daba mucha importancia al hecho de ir bien vestido y que empleaba tiempo en aparentar una elegancia que no llamase la atención. Ni la enfermedad que lo carcomía ni la muerte pudieron arrebatarle a Franz Kafka su cautivadora sonrisa, un gesto que, según la enfermera que le cerró los ojos, permaneció en sus labios cuando ya se había ido.

Los insectos de Kafka
La Metamorfoisis es la novela corta más famosa de Franz Kafka. Publicada en 1916, sorprendió al mundo literario del momento porque la anécdota que soporta el relato es tan simple como absurda: un hombre despierta una mañana convertido en un enorme insecto -aparentemente un escarabajo, aunque no se cita explícitamente en el texto-. Continúa viviendo en su cuarto, tolerado por su familia, y contemplando el transcurrir de la vida desde la óptica de un animal. Después de leer la novela más famosa de Franz Kafka, el gran escritor Gabriel García Márquez decidió atreverse a escribir su primera obra, al darse cuenta de que lo más importante de una narración no está en la trama o en el argumento, de que cualquiera vale, hasta un absurdo, sino que la clave radica en la manera de contarlo y en el fondo reflexivo que aporte.

Franz Kafka es la voz de la conciencia de una época, la suya, el primer cuarto del siglo XX, el crepúsculo de todas las grandes ilusiones e idolatrías del alma moderna. Por eso, a Franz Kafka se interesa más la reflexión que se desprende de sus obras que su esencia narrativa. De hecho, no es un narrador propiamente dicho, porque los acontecimientos que relata no se suceden y evolucionan en una dinámica literaria adecuada, sino que se instala delante de un poderoso símbolo y allí deja solo al lector para que de vueltas alrededor de ese punto hasta llegar a sus propias conclusiones, que nunca suelen distar mucho de las del autor.
Cuanto más absurdo sea el símbolo presentado por Franz Kafka, más carga significativa acerca a la reflexión lectora. Los personajes de Franz Kafka son zarandeados y amenazados por instancias ocultas. No tienen importancia en sí mismos, sino que son prototipos del hombre desvalido y desorientado. Se trata de poner en evidencia el sentido absurdo de la vida y, para ello, introducir en la realidad más cotidiana una distorsión sorprendente utilizando elementos absurdos y fantásticos, como la transformación del viajante comercial Gregor Samsa en escarabajo.

martes, 2 de julio de 2013

FELICITACION POR PARTE DE GOOGLE

CUMPLEAÑOS FELIZ



Hoy voy a intentar explicaros las costumbres de hace mucho tiempo. En cada región, pues habían unas muy diferente a las otras, dónde yo nací eran las siguiente (en nacimientos) en el momento de nacer era imposible sacar a la criatura a la calle, y no te digo nada la madre "pobrecita" la cuidaban como al bebé. Bien de momento creo que me seguís, cuando yo nací eran las Hogueras de San Juan en Alicante, yo en ese momento no estaba allí, porque mi madre la pobre bastante tenía con los dolores de parto, al ser la  familia de mi madre de  Alicante pues todos marcharon, dejando a mi madre con su familia y mi padre y también mis hermanos, de los cuatro yo era la tercera. Y ahora viene lo de las costumbres, allí no te registraban el mismo día que nacías, si no cuando un familiar iba al registro - que iba cuando quería - en mi caso fue mi abuelo quien se encargó de hacer dicho menester. Así yo oficialmente nací el 2/7/1947..................pero no señor, yo nací cuando en bandada mis tías marcharon para Alicante. Ahora viene lo bueno, yo a mis amigos les digo la verdad que nací el día 23 de Junio, y ellas me felicitan, y recibo regalos, y mimos, y tirones de orejas (que ya van siendo muchos y no quiero). Hoy me conecto y lo primero que veo es MUCHOS PASTELES CON VELAS FORMANDO LA PALABRA DE GOOGLE, que si ponías el cursor encima se leía: FELIZ CUMPLEAÑOS DOLORES, toma ya, como es la tecnología,  durante 66 años diciendo que fue un 23 de Junio y viene  GOOGLE dichoso y me destroza mi historia que a mí me gustaba contar. Os dejo los pasteles que no se pueden ni probar.

viernes, 28 de junio de 2013

100 AÑOS DEL TOUR DE FRANCIA

TOUR DE FRANCIA - 2013
Inicios
Henri Desgrange, fundador y director del Tour de Francia entre 1903 y 1939.
El Tour de Francia de 1903 fue la primera competición ciclista por etapas de la historia. Anteriormente se habían realizado competiciones que cubrían enormes distancias, como el recorrido Paris–Brest–Paris de 1.200 km en 1891 o Burdeos-París de 576 km también en 1891. Sin embargo, fue el periodista francés Géo Lefèvre quién desarrolló la idea de crear una competición por etapas que transcurriera por parte del territorio francés. Lefèvre propuso al director del periódico deportivo l'Auto, Henri Desgrange , crear una competición ciclista para promocionar el diario. Así, el 19 de julio de 1903 el primer Tour de Francia comenzó en Montgeron, cerca de París, donde tomaron la salida 60 ciclistas que cubrieron la etapa inaugural de 467 km hasta Lyon. El recorrido constaba de seis etapas en un total de 2.428 km. El francés Maurice Garin fue el vencedor del primer Tour de la historia, completando la prueba a una velocidad de 25 km/h. Recibió un premio de 6.075 francos.
Las siguientes ediciones del Tour de Francia estuvieron marcadas por una serie de escándalos que culminaron en la exclusión de los cuatro primeros de la clasificación general del Tour de Francia 1904, en parte como resultado del uso no autorizado de la vía férrea. El período anterior a la Primera Guerra Mundial se ve en retrospectiva como una época heroica, ya que en ese momento se cubrieron regularmente distancias diarias de 400 kilómetros. Desde la perspectiva actual, parece asombroso si se tiene en cuenta el modesto equipo técnico de aquella época y la mala calidad de las carreteras, que solían ser de adoquines. Posteriormente entraron en escena las etapas de montañas. Así, en 1905 se produjo la primera subida al Ballon d'Alsace en los Vosgos. Más tarde, en 1910, se ascendió por primera vez el Tourmalet, en los Pirineos y en 1911 se iniciaron los ascensos a los Alpes. De esta época destacan ciclistas como el belga Philippe Thijs, quien fue el primer ciclista en lograr tres victorias en el Tour. Lamentablemente su carrera, como la de muchos ciclistas profesionales en Europa, se vio interrumpida por el estallido de la primera guerra mundial en 1914, que provocó la suspensión de la competición durante cuatro ediciones.
El número de etapas se incrementó gradualmente a once (1905), quince (1910), dieciocho (1925) y, finalmente, a veinticuatro etapas (1931). La longitud total del Tour continuó aumentando hasta los 5500 kilómetros. Ya en las primeras ediciones el Tour pasó por otros países vecinos de Francia. Así, desde 1905 se empezaron a disputar etapas en Alemania, y en 1906 transcurrió por primera vez por España e Italia. Con el tiempo, se fueron incluyendo etapas de manera regular en todos los vecinos actuales de Francia como Suiza (primera vez en 1913), Bélgica (desde 1947), Luxemburgo (1947), Mónaco (1952) y Andorra (1964). También se han disputado etapas en países no fronterizos con Francia tales como los Países Bajos, Gran Bretaña e Irlanda. En 1933 se introdujo la distinción al mejor escalador y se otorgaron bonificaciones a los ciclistas que alcanzasen los puertos en primer lugar.
En 1936 Jacques Goddet sustituyó a Desgrange en la dirección del Tour de Francia, cargo que ocuparía hasta 1987. Goddet siempre fue favorable a las innovaciones técnicas en las competiciones e introdujo la clasificación por puntos, así como el prólogo al principio de la carrera.

Segunda mitad del siglo XX

En el año 1957 se produce el primer reportaje televisivo en directo y al año siguiente, comienzan a transmitirse fragmentos de etapa.[2] En ese mismo año, el joven francés Jacques Anquetil, de 23 años, logra su primer Tour con una gran superioridad. Anquetil fue el primer ciclista que ganó cinco veces el Tour y que lo ganó cuatro veces consecutivas al imponerse entre 1961 y 1964, gracias a su habilidad como contrarrelojista y a su progresiva adaptación a la montaña. Uno de los grandes rivales de Anquetil fue Federico Martín Bahamontes, que destacaba por ser un gran especialista en montaña, consiguiendo el Tour en 1959, siendo el primer español en ganarlo. Durante la década de los sesenta destacan también ciclistas como el italiano Felice Gimondi, ganador del Tour de 1965, o el francés Raymond Poulidor, apodado el eterno segundón.
En 1969 se abandonó la composición de los equipos por países y se adoptó definitivamente por equipos profesionales patrocinados por empresas. En esa misma edición irrumpe en escena el considerado para muchos como el mejor ciclista de la historia, el belga Eddy Merckx, quien en su primera aparición en el Tour de 1969 consigue la victoria. Merckx iniciaría un espectacular dominio de la ronda gala proclamándose también vencedor en las ediciones de 1970, 1971, 1972 y 1974, igualando así los logros del Jaques Anquetil. Eddy Mercx aún posee el récord de triunfos de etapa del Tour con un total de 34 victorias y fue apodado El Caníbal debido a su insaciable sed de victorias. El reinado de Merckx solo se vio interrumpido por la victoria del español Luis Ocaña en la edición de 1973, en la que el belga no participó.
 
Miguel Indurain durante una contrarreloj en el Tour de Francia 1993.
Tras la era de Merckx y las victorias de Bernard Thevenet y Lucien Van Impe se iniciaría el dominio del mítico Bernard Hinault quien igualaría las cinco victorias de Anquetil y Merckx, dominando desde finales de los setenta hasta mediados de los ochenta. De la época de Hinault destacan ciclistas como el holandés Joop Zoetemelk, vencedor en 1980 y segundo en otras seis ocasiones, o el francés Laurent Fignon ganador de las ediciones de 1983 y 1984. En 1986 Greg Lemond se convirtió en el primer ciclista no europeo en proclamarse vencedor del Tour, quien repetiría victoria en 1989 y 1990. De finales de los ochenta destacan también las victorias del irlandés Stephen Roche en 1987 y del español Pedro Delgado en 1988. En la década de los ochenta se da la masiva participación en el Tour de ciclistas procentes de todo el mundo, especialmente de América, destacando a los colombianos como notables escaladores, particularmente Luis Herrera y Fabio Enrique Parra.
En 1991 se inicia el dominio del español Miguel Indurain, quien fue el primer ciclista en lograr cinco victorias consecutivas al vencer de 1991 hasta 1995. El gran dominio de Indurain dejó a la sombra a otros grandes ciclistas de la década de los noventa como Richard Virenque o Tony Rominger entre otros. En 1996 el danés Bjarne Riis ganó el Tour de Francia, terminando con la era de Miguel Indurain. Sin embargo, Riis confesó años más tarde haberse dopado con EPO en el período 1993-1998 aunque oficialmente no se le ha retirado el Tour.[3] En 1997 el joven alemán Jan Ullrich se hizo con la victoria en el Tour. Ullrich, que había sido segundo en 1996, destacaba como contrarelojista y se defendía bien en todos los terrenos lo que le permitió una victoria con superioridad. En 1998 se esperaba de Ullrich una gran victoria. Sin embargo, el escalador Marco Pantani le sacó ocho minutos en una etapa de montaña en la que se pasaba el Col du Galibier y se llegaba a meta en la cima de Les Deux Alpes y se puso el maillot amarillo. Pantani mantuvo dicho maillot hasta el final del Tour, pese a los intentos de Ullrich de quitárselo, que de nuevo volvía a ser el segundo clasificado. Además en este año salto a luz el Caso Festina, en el cual se vieron implicados corredores de gran importancia como Richard Virenque.

Siglo XXI


De 1999 a 2005 el ganador fue el estadounidense Lance Armstrong. Sin embargo, el 23 de agosto de 2012 la Agencia Antidopaje estadounidense (USADA) decidió retirarle sus siete títulos del Tour de Francia por dopaje, además de suspenderlo de por vida.[4] La decisión de desposeer al estadounidense de sus victorias fue ratificada posteriormente por la Unión Ciclista Internacional (UCI), que decidió además declarar desierto el título correspondiente a esas ediciones.[5]


En 2006 el ganador fue Óscar Pereiro, tras la descalificación del estadounidense Floyd Landis.

En 2007 Alberto Contador se impuso en un Tour claramente marcado por el dopaje, que dejó fuera a Alexandre Vinokourov y a su equipo, el Astana. También se vio forzado a retirarse Michael Rasmussen, cuando faltaban cuatro etapas para el final del Tour y siendo líder de la clasificación general.

El Tour de 2008 estuvo marcado por la ausencia del equipo Astana, donde figuraba el entonces vigente ganador. La organización castigó de esta forma el positivo del kazajo Alexandre Vinokourov de la anterior edición. A pesar de esta ausencia, otro español, Carlos Sastre, se adjudicó una victoria forjada en la montaña, especialmente con un ataque en Alpe d'Huez que le sirvió para sacar más de dos minutos a Cadel Evans, segundo clasificado.

A estas tres victorias españolas hay que sumarle la realizada por Alberto Contador en el Tour 2009, junto al equipo Astana. Tour marcado por la supremacía realizada por el español en las etapas de montaña como el Arcalis y Verbier y la hecha en la contrarreloj de Annecy (victoria en las dos últimas), por la vuelta a la carretera de Lance Amstrong a sus 38 años y por la tensión vivida en el equipo Astana entre los dos líderes. Y posteriormente la de 2010, con la que el corredor nacido en Pinto conseguía su tercer Tour. Tras una apretada contrarreloj final se impondría por tan solo 39 segundos a su immediato rival, Andy Schleck. De todos modos, Contador dio positivo por 50 picogramos de clembuterol. El de Pinto arguyó que el positivo se debía a una ingesta de carne contaminada y le fue permitido seguir compitiendo hasta que se juzgase su caso. En ese periodo de tiempo ganó el Giro de Italia y corrió el Tour de Francia 2011 en el que fue quinto. Finalmente el corredor fue desposeido de su Tour de 2010, que pasaría a las manos de Andy Schleck

En el Tour de Francia 2011, Cadel Evans se adjudicó la victoria tras una contrarreloj final, superando a Andy Schleck en Grenoble. En 2012 el ganador fue el británico Bradley Wiggins en un Tour en el que su compañero de equipo y gregario Chris Froome fue segundo. Fue la primera vez que un ciclista del Reino Unido se proclamaba campeón.

En enero del año 2013 el posible mejor ciclista de todos los tiempos, Lance Armstrong, después de sufrir una gran presión por sus ex compañeros, confiesa y admite en una esperada entrevista con Oprah Winfrey, que los 7 tours ganados entre los años 1999 a 2005 son fruto del dopaje, dejando frases que pasarán a la posteridad como: "Todo se ha tratado de una gran mentira que resultó bastante perfecta durante mucho tiempo", "Sí, me dopé; el cuento de hadas no era cierto" o "Hijo no me defiendas más, lo siento". Una vez hecha la confesión de Armstrong la UCI acepta la demanda puesta por la USADA y retira toda victoria realizada por el hombre mas exitoso como mentiroso del mundo del ciclismo.

 

martes, 25 de junio de 2013

161 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DE ANTONI GAUDI

Antoni gaudi
 
 
Arquitecto catalán, máximo representante del modernismo y uno de los principales pioneros de las vanguardias artísticas del siglo XX. Su figura es una de las más sorprendentes de la historia de la arquitectura, tanto por sus innovaciones, en apariencia intuitivas, como por su práctica aislada de las corrientes internacionales e imbuida a menudo en el mero trabajo artesanal.
Antoni Plàcid Gaudí i Cornet nació un 25 de Julio de 1852 en Reus, cerca de Tarragona, hijo de un forjador; su madre muere en su juventud. Después de trabajar como aprendiz de forjador (lo cual le sirvió de base para su excelente trabajo con el hierro) Gaudí comenzó sus estudios de arquitectura en la Escuela Superior de Arquitectura de Barcelona. Allí no demuestra ser un buen estudiante, pero pese a ello obtiene su diploma de aruitectura en 1878. Una vez terminados sus estudios, viajo por toda Cataluña y algunas regiones colindantes.
Su primer trabajo, incluso antes de que hubiese terminado sus estudios, la fuente del complejo del Parc de la Ciutadella en Barcelona, junto con Josep Fontserè i Mestres, la cual se completo entre 1877 y 1882. Otro de los edificios que realizo en sus comienzos son: la Casa Vicens, la cual se construyo en Barcelona entre 1878 y 1880 (un edificio neogótico en el que ya se aprecia su fuerte personalidad); y El Capricho, una casa en Comillas, en el Norte de España, en la cual Gaudí trabajo desde 1883 a 1885, pese al hecho de que nunca estubo en la construcción (un habito que posteriormente cambio, llegando a vivir en los lugares en los que trabajaba). Allí probó su perfecto conocimiento del hierro como material, conocimientos que había aprendido como aprendiz.
Poco después comenzó a trabajar para el que sería su principal mecenas durante el resto de su carrera, el empresario textil Eusebio Güell: primero con las caballerizas de su finca en Pedralbes, y más tarde con el palacio Güell (1885-1889) en Barcelona, un edificio pleno de espacios y formas innovadoras. Durante esta primera etapa de carácter historicista también construyó algunas obras fuera de Cataluña, entre las que cabe reseñar el palacio episcopal de Astorga (comenzado en 1887) y la casa de los Botines (1891-1892) en León.
 
En 1883 se hizo cargo de la continuación en Barcelona del templo expiatorio de la Sagrada Familia, una catedral neogótica que modificó totalmente el joven Gaudí. Así, en 1891 concluyó las trazas generales de la iglesia, compuesta por cinco naves y tres fachadas monumentales, en 1893 decidió concentrar sus esfuerzos en la construcción de la fachada del Nacimiento, que no pudo ver completamente concluida, y en 1908 publicó la primera imagen definitiva del templo, una especie de bosque ascendente de elevadas torres.
 
A comienzos del siglo XX levantó otras tres obras no menos sorprendentes en la capital catalana: el Parque Güell (1900-1914), una obra paisajística jalonada de elementos arquitectónicos, como la gran sala hipóstila sobre la que se asienta la plaza principal —conocida como el ‘teatro griego'—, el banco ondulado que delimita esta explanada y los soportales inclinados sobre los que discurre el viaducto; la casa Batlló (1904-1906), edificio del pleno modernismo destacado por sus balconadas curvilíneas y por su expresiva cubierta en forma de dragón, recubierta por piezas cerámicas que simulan escamas; y la casa Milá (1906-1912), conocida por los barceloneses como La Pedrera —cantera en castellano— por su carácter monolítico, que supone un hito de la historia de la arquitectura no sólo por su capacidad expresiva, sino también por las numerosas innovaciones —como la planta libre o las grandes proporciones de los vanos— que más tarde caracterizaron a los maestros del movimiento moderno.

Gaudí también fue un destacado diseñador, tanto por las imaginativas forjas que caracterizan sus balcones y cancelas, como por el excepcional mobiliario que fabricó para distintos encargos privados. Al igual que sus coterráneos Victor Horta o Henry van de Velde, practicó la arquitectura desde una concepción globalizadora, esmerándose en la concreción de cada detalle y proponiendo el mobiliario completo de cada vivienda que proyectaba. Entre sus piezas más relevantes se encuentran el sillón Calvet, la bancada del Parque Güell así como la silla y el banco Batlló, donde su exuberante genio se alió a las exigencias ergonómicas en una armonía insólita, que anticipó en más de medio siglo las innovaciones del diseño moderno. Por otra parte, su obra ejerció innumerables influencias sobre las vanguardias históricas, entre las que destacan los paralelismos con el expresionismo alemán y la herencia recogida por Salvador Dalí y otros artistas del surrealismo. Su desconcertante personalidad destaca en la historia de la arquitectura como la de un visionario, que inspiró el camino estructuralista de Pier Luigi Nervi o de Félix Candela tanto como el brutalismo expresionista de las últimas obras de Le Corbusier. Sin embargo, su obra fue menospreciada por sus compatriotas noucentistas, defensores de un catalanismo basado en la cordura —el seny— antes que en la aparente locura del genio mediterráneo.
Por las noches, cuando terminaba su trabajo, Gaudí solía abandonar su tienda para dar un paseo, normalmente iba a la iglesia de San Felipe Neri. El 7 de Junio de 1926, fue atropellado por un tranvía. Debido a sus ropas viejas fue llevado a un hospital para pobres, el Hospital de la Santa Creu, donde fue encontrado por el diácono de la Sagrada Familia y el arquitecto Sugranyes, quién lo traslado a una habitación privada, en la cual falleció tres días después, un 10 de Junio de 1926.
Una larga procesión despidió sus restos cuando fueron llevados a la cripta en la Sagrada Familia, donde fue enterrado.