miércoles, 17 de agosto de 2016

Juegos Olimpicos 2016

Este año se me han pasado las fechas de los juegos, por problemas de trabajo no pude iniciarme en su día, de momento os pondré un Duddle de los juegos en Gif.




Historia 

La cultura occidental debe mucho a los antiguos griegos. El legado dejado por esa civilización repercute aún hoy, con influencia en sectores tan distintos como la medicina, la geometría, la física, la arquitectura y el teatro, entre otros.
Cuando el asunto es deporte olímpico, las marcas se tornan todavía más evidentes. Si el planeta, desde fines del siglo 19, celebra cada cuatro años el mayor evento deportivo de la humanidad, eso solo es posible porque, allá atrás, hace más de 2.500 años, los griegos lanzaron la semilla de las Olimpíadas.
Jura la mitología que los Juegos nacieron por las manos del gran Hércules, todavía en la Era Antigua, alrededor del año 2.500 a.C., para homenajear a su padre, Zeus. Hércules tenía plantado el olivo de donde eran recogidas las hojas para adornar la corona a ser usada por quien triunfase en las competiciones. El término "olímpico", entre tanto, solo surgiría cerca de dos mil años después.
Los primeros registros históricos de las Olimpíadas datan del 776 a.C., época en que los vencedores comenzaron a tener sus nombres registrados. Fue en ese período que el término "Olimpíadas" surgió, después que Iftos, rey de Ilia, se aliara al monarca de Esparta, Licurgo, y al rey de Pissa, Clístenes. La alianza fue sellada en el templo de Hera, localizado en el santuario de Olimpia. De allí proviene el nombre "Olimpíadas".

Por medio de ese acuerdo, se creó una tregua, considerada sagrada en toda Grecia, en el período en que se disputasen los Juegos. Ese acuerdo era tomado tan en serio que, durante la Guerra del Peloponeso (conflicto armado entre Atenas y Esparta, surgido entre 431 y 404 a.C.), los rivales dejaron las diferencias de lado para competir en los Juegos.
Un factor climático, entretanto, limitó la realización plena de los Juegos en el 776 a.C. Un temporal se desató sobre Olimpia e impidió que se disputara la mayoría de las pruebas programadas. La única que se concretó fue una carrera por el estadio, ganada por un cocinero, Coroebus de Elis. Al completar la distancia de 192,27 metros, el mencionado se convirtió en el primer campeón olímpico de la historia.
ShutterstockLuego de los Juegos del 776 a.C., se acordó que las Olimpíadas serían realizadas cada cuatro años, siempre durante los meses de julio o agosto y en un período de cinco días, con pruebas abiertas a los griegos que fuesen ciudadanos libres y que nunca hubiesen cometido crímenes. Durante las décadas siguientes, la competición ganó fuerza y el número de modalidades llegó a diez, por el siglo 5 a.C., con pruebas de carreras, lanzamiento de disco, pentatlón, carrera de bigas, carrera de caballos, salto en largo, lanzamiento de dardo, boxeo, lucha y pancracio (arte marcial antiguo que combinaba técnicas de boxeo y de lucha olímpica).Shutterstock
En las competiciones eran vetadas las mujeres, que no podían ni siquiera asistir a las disputas, con excepción de las sacerdotisas de Démeter. Las mujeres, sin embargo, tenían un torneo propio, disputado poco antes de las Olimpíadas, en el mismo estadio de Olimpia, y que era bautizado Heraea, en homenaje a Hera, la esposa de Zeus.
La tradición de las Olimpíadas, sin embargo, sufriría un duro golpe con la invasión de los romanos a Grecia, en el 456 a.C. El espíritu olímpico disminuyó con el pasar del tiempo y las competiciones pasaron a ser encaradas como meros combates. Así, la última Olimpíada de la Era Antigua fue realizada en el año 393 a.C.. El emperador Teodosio I canceló los Juegos, tras prohibir la adoración a los dioses. Terminaba allí un período de competiciones notables de la historia griega, con 293 ediciones de los Juegos Olímpicos antiguos.
El sueño de Coubertin

Fueron necesarios cerca de 1.500 años para que alguien tuviese la idea de rescatar una competición con los moldes de las Olimpíadas de los griegos antiguos. Así fue que un pedagogo e historiador francés tuvo la tarea de llevar adelante el sueño de que el mundo se pudiera reunir de tanto en tanto en un gran evento deportivo.
ShutterstockNacido el 1º de enero de 1863, Pierre de Frédy, que se volvería conocido como el Barón de Coubertin, tenía antepasados que recibieron títulos de nobleza del rey Luis XI. En 1567, uno de sus familiares adquirió el Señorío de Coubertin, próximo a Paris y, a partir de allí, la familia adoptó el nombre de la localidad para distinguirla.
Diplomado en ciencias políticas y contrario a la carrera militar, el Barón de Coubertin se dedicó al intento de reformar el sistema educacional francés. En 1892, presentó, en la famosa universidad de la Sorbona, en París, un estudio titulado "Los ejercicios físicos del mundo moderno", que ya demostraba su entusiasmo en el campo deportivo. En la ocasión, expuso su projecto de recrear las Olimpíadas, pero la idea fracasó.
Dos años después, el 24 de junio de 1894, en una convención realizada nuevamente en la Sorbona, con la presencia de delegados de 13 países, el Barón de Coubertin obtuvo de Grecia una promesa que acabaría por revolucionar el deporte al siglo siguiente: los griegos concordaron en domiciliar la primera Olimpíada de la Era Moderna, en Atenas. A partir de ahí, como se hacía en la antigüedad, la competición se realizaría cada cuatro años.
ShutterstockEn aquella convención, se formó el Comité Olímpico Internacional (COI), entidad de la cual el Barón de Coubertin fue el primer secretario general ,y después el segundo presidente, sucediendo al griego Dimítrios Vikélas.
La primera Olimpíada de la Era Moderna se disputó entre el 6 y el 15 de abril de 1896, con delegaciones de 14 países, que sumaron 241 atletas. Compitieron en 43 eventos, de nueve modalidades.
Desde entonces, los Juegos Olímpicos fueron interrumpidos solamente durante los períodos de la Primera y Segunda Guerras Mundiales, declaradas, respectivamente, entre 1914 - 1918, y, 1939 - 1945. La competición creció década tras década hasta convertirse en el mayor evento de la humanidad, no solo en el deporte, sino a cualquier nivel, reuniendo, desde los Juegos de Atenas, en el 2004, delegaciones de más de 200 países.
A pesar de que la frase no sea de su autoría – en realidad se le adjudica a un obispo de Londres, que la profirió antes de los Juegos de 1908 –, el Barón de Coubertin adoptó un lema que se volvió famoso mundialmente: "Lo importante no es vencer, sino competir. Y con dignidad".
Pierre de Frédy murió el 2 de septiembre de 1937, a los 74 años, en Ginebra, y fue enterrado en Lausanne, también en Suiza, sede del Comité Olímpico Internacional. Su corazón, sin embargo, está sepultado en otro lugar, cuyo simbolismo resume el sueño que persiguió e hizo realidad. El corazón del Barón de Coubertin reposa en Atenas, capital de Grecia, en un monumento erguido en su homenaje, localizado en las proximidades de las ruinas del Templo de Olimpia.


jueves, 2 de junio de 2016

117º aniversario del nacimiento de Lotte Reiniger


                                                        LOTTE REINIGER





Este jueves se celebra el 117º aniversario del nacimiento de Lotte Reiniger, una de las mujeres que más huella dejaron en el primer cine de animación. Visionaria y apasionada por su trabajo manual con las sombras, esta alemana consiguió adelantarse diez años a la técnica del multiplano que catapultó la carrera de Walt Disney.
Charlotte (Lotte) Reiniger nació en el seno de una familia de clase media que residía en el Berlín imperialista de 1899. Desde pequeña descubrió que podía entretenerse creando los personajes de sus cuentos favoritos con un papel y unas tijeras. Ella misma se encargaba de recortar y dar forma a unas siluetas que luego movía con las manos en improvisadas actuaciones con la familia y amigos. Las sombras chinescas le apasionaban y fueron la base de muchas de sus creaciones.
El juego de esta niña alemana fue convirtiéndose en algo más serio cuando descubrió el mundo del cine. El director francés George Méliès la cautivó, pero quien le abrió los ojos fue el cineasta alemán Paul Wegener. En 1915 acudió a una de sus conferencias sobre las posibilidades del cine de animación y supo que esa mezcla era lo suyo. Wegener trabajaba por aquel entonces una compañía de teatro y Lotte se esforzó para que sus padres le dejaran adentrarse en la aventura.
Como era habitual en la época, Lotte Reiniger tuvo que empezar desde muy abajo en el teatro. Tenía solo 17 años cuando se inició y sus primeros encargos eran hacer los rótulos. Poco a poco su papel cobró importancia al encargarse de los decorados de las obras y más tarde confeccionando las siluetas de otros personajes.
Para perfeccionar la técnica de la animación accedió al Instituto de Innovaciones Culturales. Allí Lotte Reiniger creó su primera película de siluetas ‘El ornamento del corazón enamorado’ (1919), pero su mejor experiencia en el estudio fue conocer a Carl Kock, con el que se casaría dos años más tarde y trabajarían juntos en multitud de películas y anuncios publicitarios.
Entre 1923 y 1926 escribió el guión y dirigió su obra más antigua que aún se conserva. Se trata de ‘ Las aventuras del príncipe Achmed ’, un largometraje animado que trata varias historias relacionadas con ‘Las mil y una noche’. Para esta cinta de 65 minutos precisó la friolera de cerca de 300.000 imágenes individuales, todas ellas hechas a mano. Para su creación fue necesario utilizar la cámara multiplano, una idea que Walt Disney tardó una década más en descubrir.
Entre sus más de cuarenta obras animadas se encuentran títulos como ‘El doctor Dolittle y sus animales’ (1928), ‘La búsqueda de la felicidad’ (1929), ‘Sissi’ (1932) o ‘Carmen’ (1933), ‘Hansel y Gretel’ (1955).
La llegada del nazismo a Alemania obligó a Lotte y a Carl a emigrar, y tras dar tumbos por varios países acabaron estableciendo su residencia en Londres en 1949, donde fundaron la Primrose Productions. En el año 1962 Carl Koch falleció, pero la amante de las siluetas siguió trabajando en su pasión y cosechando multitud de premios hasta que su vida se apagó en junio de 1981.
Para recordar la figura y la importancia de Lotte Reiniger, Google ha creado para este jueves 2 de junio una animación de la artista. El buscador más famoso del mundo ilustra su Doodle con un vídeo animado de siluetas. Con un música suave de fondo se presenta una mujer recortando una hoja de papel hasta convertirla en una flor, tal y como hacía Lotte. Ella viaja después por siete escenarios diferentes donde se encuentra con diferentes situaciones: una mujer regando las plantas, un reloj gigante, una hada posándose en una flor, etc. El vídeo termina con la protagonista rodeada de varios elementos que han ido apareciendo durante el clip junto a las letras de Google, excepto la ‘e’. Para esta última vocal aparece en escena una mano anónima encargada de colocarla donde corresponde.

miércoles, 18 de mayo de 2016

ARANJUEZ---MADRID Y SU HISTORIA





ARANJUEZ


El nombre de Aranjuez proviene del topónimo pre-romano "Aranz", nombre de una aldea situada en el lugar donde ahora se alza la población.

Por Real sitio de Aranjuez entendemos un conjunto de edificaciones y jardines construidos para residencia de recreo o descanso de los reyes españoles de la dinastía austriaca y borbónica. Básicamente lo componen tres unidades: el Palacio Real, la Casa del Labrador y los Jardines del Príncipe.

El Palacio de Aranjuez fue mandado construir en 1387 por el Gran Maestre de la Orden de Santiago don Lorenzo Suárez de Figueroa como lugar de descanso. Fernando el Católico lo incorporá a la Corona en 1489 y más tarde Carlos V (1517-1556) convierte el palacio en residencia real de descanso. En 1534 Carlos V crea el Real Bosque y Casa de Aranjuez con la plantación de especies arbóreas que será el germen de los futuros Jardines de Aranjuez. En 1551 se crea el Jardín Botánico, que será el primero de estas características en el mundo.

Su hijo Felipe II (1556-1598) manda construir en 1565 (fecha de colocación de la primera piedra) un nuevo palacio y una capilla encargándole la obra a Juan Bautista de Toledo (Toledo 1515-Madrid 1567), pero a la muerte de este en 1567 le sustituye en la dirección de la obra su ayudante Gerónimo Gili. No obstante hacia 1575 es sustituido por Juan de Herrera (Roiz 1530-Madrid 1597) arquitecto de confianza del rey, que continua la labor emprendida al mismo tiempo que trabaja en la obras del Monasterio del Escorial. A la muerte de Felipe II en 1598 sólo se había terminado la torre sur, la capilla situada en la torre y parte de la fachada y aposentos del rey en la zona sur, y las obras quedan interrumpidas. Felipe II lo denominaría Real Sitio, determinando bajo Ordenanzas Reales que no residiera en ese lugar nadie más que los criados del Rey. También será Felipe II quien siga aumentando la superficie ajardinada creando instalaciones hidráulicas de aprovechamiento del Tajo para el regadío de los jardines.

La distribución del Palacio diseñado por Juan Bautista Toledo se articulaba en una amplia fachada con una torre en cada uno de sus extremos, cubierta cada torre con una cúpula y en su centro por la parte posterior un cuerpo de dos pisos en cuyo centro se alzaba un patio interior descubierto. Alrededor del patio giraban las distintas dependencias reales, quedando el ala sur para el servicio del rey mientras que el ala norte se reservaba para la reina. Esta distribución con un cuerpo en la zona posterior es similar a la que podemos ver en el Monasterio del Escorial.

Felipe V de Borbón (1700-1724) continua en 1715 la labor de construcción del palacio encargando las obras al arquitecto de los Reales Sitios Pedro Caro Idrogo. Es por esta época, en 1739, cuando el antiguo palacete de la Orden de Santiago que todavía se alzaba en pie es demolido. A la muerte de Pedro Caro continua las obras el francés Léandre Bachelieu que finaliza la fachada principal en 1739. Durante el reinado de Fernando VI (1726-1759) hijo de Felipe V, un incendio ocurrido en 16-06-1748 destruye la casi totalidad del palacio, por lo que el rey dispone su reconstrucción pero con otra composición distinta a la que hasta el momento se había ido ejecutando. Se encarga de las obras Giacomo Bonavía (Piacenza 1700-Madrid 1760) quien incluirá la construcción de un pórtico previo a la entrada y las tres esculturas de los reyes sobre el frontispicio de la fachada principal.

El rey Carlos III (1759-1788) encarga en 1770 a Francisco Sabattini (Palermo 1722-Madrid 1797) ampliar el palacio con dos alas formado una plaza de armas o patio de honor en forma de U quedando la capilla en uno de los extremos, concretamente en el extremo del ala sur. En el extremo del ala norte debía construirse un teatro pero nunca llegó a realizarse. En el centro del ala norte una inscripción lapidaria nos recuerda la fecha de finalización: Carolvs III / adiecit / an. MDCCLXXV. Con la construcción de estas dos alas el Palacio de Aranjuez adopta su actual configuración. La capilla que desde tiempos de Felipe II se encontraba en la torre sur es reacondicionada como aposentos.

Cierra este patio por su parte frontal una verja de hierro y piedra realizada hacia 1974 por Ramón Andrada Pfeiffer y Manuel del Río Martínez, siguiendo el modelo diseñado por Sabattini y que este nunca llegó a construir. Frente al palacio un extenso parque con bancadas de piedra adornados con jarrones y piñas.

La Capilla Real construida por Francisco Sabattini hacia 1778 es de planta de cruz griega y orden dórico, con cúpula sostenida por cuatro pilares. Las pinturas al fresco son obra de Francisco Bayeu Subías (Zaragoza 1734-Madrid 1795) cuñado de Francisco de Goya. En la bóveda del altar mayor encontramos una gloria de ángeles adorando la Cruz, obra de Roberto Michel. La imagen de la Inmaculada del retablo es de Mariano Salvador Maella Pérez (Valencia 1739-Madrid 1819). La capilla fue consagrada en 1799.

En la planta baja del palacio se han habilitado unas habitaciones como Museo de la vida en palacio, que muestra objetos y utensilios usados por las familias reales españolas de la dinastía Borbón. Entre ellos cabe destacar todos los trajes que han usado los miembros de la actual familia real española en el momento de sus enlaces matrimoniales, así como algunos de los carruajes usados por la realeza.

A espaldas del palacio podemos encontrar unos jardines conocidos como el Parterre, jardines a la francesa que fueron proyectados por Marchand en 1728 y que ofrecían una privilegiada vista desde las habitaciones privadas de los reyes.

Características
El palacio está formado por dos pisos, el inferior se abre al exterior mediante ventanas en arco de medio punto mientras que el superior lo hace mediante balcones con antepechos de forja. El cuerpo central se eleva con un tercer piso rematado por un frontispicio con el escudo de Fernando VI. A ambos lados del escudo dos inscripciones pétreas dicen, a la izquierda: Philippus II / Institvit / Philippus V / provexit, mientras que la inscripción de la derecha dice: Ferdinandu / VI Pius Felix / Consummavit / An MDCCLII, donde se indica la fecha de 1752 como de terminación de las obras.

En la cornisa tres estatuas de los reyes Felipe II, Fernando VI y Felipe V ordenadas erigir por Fernando VI y talladas por Pedro Martinengo o Martinenghi. Fernando VI ordenar levanta en este cuerpo central un cuerpo adelantado a modo de pórtico que se abre al exterior por medio de cinco arcos de medio punto en su parte frontal y por un sólo arco en cada uno de los laterales. Una gran balconada con antepechos pétreos encima del pórtico diseña un gran balcón o terraza abierta al patio de armas. Por detrás del cuerpo central del palacio encontramos un patio interior descubierto alrededor del cual giran las diversas habitaciones del palacio. Todo el conjunto está construido en ladrillo rojo y piedra blanca de Colmenar de Oreja. En ambas esquinas podemos apreciar dos pequeñas torres acabadas en cúpulas que descansan sobre tambores circulares. En los tambores se alternan paramentos lisos, con óculos que iluminan el interior y otros con algún reloj que tienen ciertas particularidades. Así en uno de ellos las agujas de las horas y de los minutos tienen la misma longitud y en las esferas el número cuatro está señalado con cuatro palotes IIII.



Recayente a la fachada exterior sur encontramos una gran plaza cuadrada cerrada en unos de sus lados por una construcción de dos pisos de corte renacentista, eran las dependencias auxiliares del palacio, zona de almacenes y habitaciones de los servidores. Esta plaza conocida como de las Parejas, debe su nombre a que en este lugar se ejecutaba un espectáculo hípico por parte de la nobleza en la que desfilaban por parejas.

La entrada al Palacio Real se hace por el pórtico del cuerpo central que nos permite el acceso al interior a través de un vestíbulo que a su vez nos conduce a una gran escalera central. Realizada por Giacomo Bonavía a instancias de Fernando VI. La barandilla es de hierro negro con adornos dorados y se inscribe dentro de la tendencia rococó del momento. Del techo cuelga una gran lámpara de bronce dorado y cristal de La Granja de estilo imperio.

El vestíbulo se adorna con algunas esculturas y en el piso superior encontramos tres bustos de mármol en el interior de sendas hornacinas representando a Luis XIV de Francia (1643-1715), su esposa María Teresa de Austria (1660-1683) y el hijo de ambos Luis de Francia, el Gran Delfín (1661-1711), bustos realizados en 1683 por el francés Antoine Coysevox (1640-1720). La presencia de tres personajes franceses en el palacio se explica por el entronque de la familia Borbón española con la francesa. No hay que olvidar que los reyes franceses fueron los abuelos de Felipe V y el Gran Delfín su padre.

El recorrido de las distintas salas comienza por el ala oeste con la Sala de guardias de la Reina que enfrenta al patio de armas y continua por la izquierda en el lado norte en cuyo eje central se encuentra el Salón del Trono. Continua por la fachada este que mira al parterre y termina en el lado sur, haciendo un giro completo al patio interior.

Sala de Guardias de la Reina Está decorada con tres escenas de la vida del rey Salomón pintadas por Lucas Jordán (Nápoles 1634-Nápoles 1705), un mueble portamapas de la época del rey Carlos IV en madera de olivo y relojes de la colección de Carlos IV. En casi todas las salas del palacio es fácil encontrar relojes de todos los tamaños y características, ya que el rey Carlos IV era aficionado a la relojería y además de construir relojes, los reparaba y los coleccionaba.

Sala de la Reina Isabel II esquina nor-oeste Se decora con pinturas de Lucas Jordán con temas mitológicos: Júpiter y Leda, Eolo (dios del viento) y Triptólemo. También de Lucas Jordán es el cuadro del Prendimiento de Jesús. Completa la decoración muebles de estilo imperio.

Sala de Música de la Reina ala norte. Previo la entrada a esta sala, tenemos que pasar por la conocida como antecámara de música, llamada popularmente como Sala del tranvía. Esta sala se decora con pinturas de tema religioso. Ya en la sala de música de la Reina, en su interior encontramos un piano realizado en Inglaterra en madera de olivo, regalo de la Emperatriz Eugenia de Montijo a la reina Isabel II. El resto del mobiliario es de caoba de estilo imperio. La lámpara que cuelga del techo está realizada en bronce en estilo neogótico del siglo XIX.

Anteoratorio de la reina Cuadros realizados con mosaicos en el taller de piedras duras del Vaticano. Fue un regalo del papa León XIII al rey Alfonso XII con motivo de su boda con María Cristina de Habsburgo.

Oratorio de la reina tiene ventanas al patio central del palacio. Reconstruido en época del rey Carlos IV por Juan de Villanueva. Decorado con estucos, en sus paredes encontramos frescos pintados hacia 1791 por Francisco Bayeu Subías (Zaragoza 1734-Madrid 1795) cuñado de Goya. Los temas representados son: la Adoración de los Reyes Magos, la Adoración de los pastores, la Huida a Egipto, la Visitación y Zacarías y Santa Isabel con la Virgen María. Además en los machones que forman la embocadura del altar mayor dos evangelistas: San Mateo y San Lucas. En el centro de la bóveda Dios Padre con una gloria celestial de ángeles. En la parte superior de la bóveda por encima del retablo central la paloma del Espíritu Santo. El lienzo de la Inmaculada que ocupa el espacio central del retablo es obra de Mariano Salvador Maella.

Salón del Trono Ubicado en el eje central de la fachada norte. La bóveda rebajada se decora con frescos de estilo pompeyano atribuidos a Vicente Camarón Torra (Madrid 1803-Madrid 1864) en 1851 y representan a la Monarquía cuyo símbolo, la corona Real, es sostenida por las figuras de Venus y la Industria. A la derecha las Artes y a la izquierda la Abundancia y la Prudencia. Alrededor de la sala corre un zócalo de estuco que simula mármol con tonalidades verdosas (serpentina). En este salón los reyes oficiaban las visitas protocolarias. Los muros están tapizados con telas de terciopelo rojo. El mobiliario es de la época de Isabel II, excepto los sillones reales que fueron los usados por Alfonso XII y su esposa y que son de estilo Luis XVI.

Despacho de la Reina denominado así por haberlo utilizado Isabel II como despacho, pues anteriormente parece ser que era un dormitorio. La bóveda se encuentra pintada al fresco en estilo pompeyano por Mariano Salvador Maella Pérez (Valencia 1739-Madrid 1819) con escenas de la Pasión de Cristo. Junto a esta sala encontramos una pequeña capilla u oratorio privado con una pintura de la Virgen obra de Lucas Jordán. La lámpara que cuelga del techo es de cristal de La Granja.

Gabinete de Porcelana ángulo nor-este Encargada por Carlos III, es obra de la Fábrica de Porcelanas del Buen Retiro de Madrid. Se trata de una sala de mediano tamaño completamente revestido sus muros y techos por placas de porcelana blanca y relieves con decoración rococó de motivos chinescos (guirnaldas de flores, frutos, monos, jarrones, mandarines, papagayos, samurais, pájaros y dragones). Las placas de cerámica se unen a los muros de madera mediante tornillos. El suelo es de mármol. Ocho grandes espejos adosados a las paredes ejercen un efecto multiplicador en esta locura decorativa. Intercaladas con la decoración antes descrita, encontramos grupos humanos en escenas cotidianas. Del centro del techo surge una lámpara que adopta la forma de una palmera, mientras un chino con un abanico y un mono sobre sus hombros trepa por el tronco. El destino de esta habitación era de sala de juegos y recreo. Las placas de cerámica fueron realizadas entre 1760 y 1765 por el artista Giuseppe Gricci (Florencia 1700-Madrid 1770).

Dormitorio de la Reina Nos encontramos en la fachada este donde se localizan las habitaciones privadas de los reyes. La bóveda está decorada con frescos al temple de Zacarías González Velázquez (Madrid 1763-Madrid 1834) con alegorías de la Ciencia, la Virtud, el Arte, la Ley y la Monarquía. La pieza central es la cama de estilo isabelino, regalo de la ciudad de Barcelona a la reina Isabel II con ocasión de su boda con Francisco de Asís de Borbón.

Tocador de la Reina Las paredes de esta sala están cubiertas por cortinas con sedas de fábricas valencianas. El tocador es de madera palo santo, con espejo por ambas caras y una silla con incrustaciones de nácar y oro. El mobiliario es de época de Isabel II, mientras que la bóveda está pintada por Vicente Camarón con representaciones de las cuatro estaciones.

Salón de Baile o Salón de Recepciones en el eje central del ala este. Ejerce como habitación medianera entre las salas privadas del Rey y los de la Reina. La decoración mobiliaria hoy día es de estilo isabelino de finales del siglo XIX pero no guarda relación con el mobiliario original que desapareció en un incendio a fines del siglo XIX.

Comedor de gala Abierto al patio central, era sala de conversación en tiempos de Fernando VI, pero Carlos III lo utilizó como comedor. Este comedor de gala, pues el palacio tiene varios, tiene una bóveda pintada hacia 1750 por Giacomo Amiconi (Venecia 1682-Madrid 1752) durante el reinado de Fernando VI con una simbología moralizante muy complicada. Así vemos la figura del Tiempo en forma de anciano mientras unas mujeres le rodean e intentan cortarle las alas para que no huya. La Verdad en forma de matrona que descubren unos ángeles mientras la Sabiduría le rinde pleitesía. La Monarquía con sus atributos y virtudes (la Justicia, la Religión, la Abundancia, la Munificencia, La Paz en forma de ángel con una rama de olivo, la Fe y la Caridad en forma de mujer protegiendo a unos niños). También podemos encontrar una serie de grisallas representando las partes del mundo donde la Monarquía Hispánica tuvo posesiones.

Ocasionalmente era también usado como salón de baile. El suelo es de estuco de muy buena calidad y estilo rococó, obra de Carlos Antonio Bernasconi, representa atributos militares, partituras e instrumentos de música.

Dormitorio del Rey La cama de madera es de caoba con aplicaciones de bronce en estilo imperio. La bóveda fue pintada al fresco por Giacomo Amiconi y Bartolomé Rusca destacando en ellas las alegorías de la Paz, la Abundancia y la Justicia salida de la mano de Bartolomé Rusca. Sobre la cama el lienzo de Cristo en la Cruz o Cristo de los Cuatro Clavos, obra de Antonio Rafael Mengs (Bohemia 1728-Roma 1779) hacia 1761. También un lienzo de 1825 de la Virgen con el Niño de José de Madrazo Agudo (Santander 1781-Madrid 1859). Adosado a este cuarto una pequeña salita tiene instalado un retrete.

Salón de espejos en el ángulo sur-este del palacio. Llamado salón de los espejos por encontrarse sus paredes decoradas completamente con espejos salidos de la fábrica de La Granja de San Ildefonso en Segovia. La sala era usada como vestidor del rey Carlos IV. El techo se encuentra pintado al fresco en estilo pompeyano por Juan de Mata Duque hacia 1803.

Salón árabe Sala realizada para la reina Isabel II entre 1847 y 1851, decorada con una fantasía árabe (neonazarí) a base de mocárabes, similar a la que podemos encontrar en la Sala de Dos Hermanas de la Alhambra de Granada. Obra de Rafael Contreras Muñoz (Granada 1826-Granada 1890), es junto con el gabinete de porcelanas las dos joyas más admiradas de todo el palacio. Su mobiliario se compone de una mesa central de porcelana y una lámpara de bronce y cristal que forma una estrella de veinte puntas. Era utilizada como sala de fumar principalmente para hombres. La decoración de las paredes está realizada en yeserías de brillantes colores.

Despacho del Rey bóveda con frescos de estilo pompeyano de Juan de Mata Duque con alegorías de las Artes Liberales. Escritorio de madera de olivo decorado con bronce y mármol. El mobiliario es de estilo imperio realizado por Jacob Desmalter ebanista de Napoleón Bonaparte.

Sala de estudio del Rey o Sala de espera La bóveda pintada por Juan de Mata Duque en estilo pompeyano y el mobiliario es de estilo Carlos IV.

Sala China llamada así por qué en su interior encontramos una colección de doscientos tres pequeños cuadros que el emperador de China regaló a la reina Isabel II. Realizados con tinta china sobre papel de arroz. Representan escenas de la corte, fiestas, teatro, animales etc. La bóveda fue pintada al fresco por Zacarías González Velázquez (Madrid 1763-Madrid 1834) y representan escenas mitológicas en el centro del techo y a ambos lados escenas campestres. Del techo cuelga una lámpara de globo con adornos chinescos.

Sala de guardias del Rey Esta sala es de las más antiguas del palacio, pues es de las construidas en tiempos de Felipe II. Tiene seis grandes lienzos de Lucas Jordán (Nápoles 1634-Nápoles 1705), tres de temas bíblicos: La muerte de Absalón, David vistiendo la coraza y La construcción del templo de Salomón y los otros tres de temas bélicos. La sillería en madera de caoba es del siglo XVIII.

       JARDINES                  ARANJUEZ