lunes, 15 de abril de 2013

306º ANIVERSARIO DE LEONHARD ENHER


Leonhard Euler, «el cálculo encarnado» en hombre


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Leonhard Euler es el matemático más importante y prolífico, si no de todos los tiempos, sí al menos del siglo XVIII gracias a sus grandes contribuciones al campo de la aritmética, la geometría, la física o la astronomía. Ejemplo extraordinario de razonamiento universal, Leonhard Euler fue además el responsable de la moderna tendencia a representar las cuestiones matemáticas y físicas en términos aritméticos.

El Siglo de la Luces catapultó hasta los libros de Historia a Leonhard Euler, un sobresaliente matemático nacido en en Basilea (Suiza) en 1707, una época en la que los grandes estudiosos comenzaron a concebir el cálculo como el lenguaje de la naturaleza, el idioma de Dios. Gracias a que su padre era amigo de la familia Bernoulli, la asombrosa capacidad de realizar cálculos que desde su infancia se manifestó en Leonhard Euler, se tradujo en un destacado talento, una agilidad mental y un rigor deductivo que le hizo pasar de tener un pie ya dentro de la Universidad de Basilea, donde se había matriculado para titularse en Filosofía, a dedicarse por completo al mundo de las matemáticas.
Finalizó Leonhard Euler su Doctorado en 1726 con una tesis sobre la propagación del sonido titulada De Sono, y tan solo unos meses después, se trasladó a Rusia para trabajar en el departamento de matemáticas de la Academia de San Petesburgo. Por esa época, Leonhard Euler aprendió ruso y conoció a la que se convertiría en su mujer, Katharina Gsell, la hija de un pintor de la Academia con la que tuvo 13 hijos.
Quince años después de su llegada a San Petesburgo y preocupado por los acontecimientos políticos que estaban teniendo lugar en Rusia y la falta de libertades, Leonhard Euler aceptó un cargo en la Academia de Berlín. En la ciudad alemana publicó dos de sus obras más importantes: Introductio in analysin infinitorum y la Insittutiones calculi differentialis, dos estudios que versan sobre las funciones matemáticas y el cálculo diferencial y solo una pequeña parte de su extensa producción de títulos de los que solamente un 10 % han sido estudiados.
La extrema dedicación de Leonhard Euler al estudio y al trabajo le provocó la pérdida de visión de su ojo derecho a los 31 años, lo que no afectó ni a la calidad ni a la cantidad de sus aportaciones intelectuales, recogidas en miles de cartas, artículos y textos manuscritos, muchos de ellos aún sin publicar hoy en día. A los 63 años, Leonhard Euler pedió el otro ojo en una operación de cataratas, pero esto tampoco le detuvo. Continuó pensando y dictando sus tesis a su secretario.
En 1766 aceptó una invitación para regresar a la Academia de San Petesburgo. Leonhard Euler pasaría allí los últimos años de su vida, hasta que el 18 de septiembre de 1783 falleciese a causa de un accidente cerebrovascular.

Aportación a la ciencia

Leonhard Euler fue uno de los matemáticos más prolíficos de la historia. Apasionado por su trabajo, trabajó en casi todas las áreas de las matemáticas: geometría, cálculo, trigonometría, álgebra..., y sin embargo, según Hanspeter Kraft presidente de la Comisión Euler de la Universidad de Basilea, no se han estudiado más de un 10% de los escritos de Leonhard Euler.

Leonhard Euler fue el encargado de introducir el concepto de función matemática, una notación que ofrecía mayor comodidad frente a los métodos del cálculo infinitesimal. Leonhard Euler introdujo también la notación moderna de las funciones trigonométricas, el número e, la letra griega que representa el símbolo para los sumatorios, la letra i para los números imaginarios y la letra pi para representar el cociente entre la longitud de la circunferencia y la longitud de su diámetro.

Leonhard Euler fue además un apasionado de la teoría de números, llegando a unir la naturaleza de la distribución de los números primos con sus ideas del análisis matemático. Leonhard Euler consiguó demostrar la divergencia de la suma de los inversos de los números primos, y con ella, descubrió la conexión entre la función zeta de Riemann y los números primos.
En el campo de la geometría, Leonhard Euler destaca por haber sido el primero en resolver el problema conocido como problema de los puentes de Köningsberg, y su solución se considera el primer teorema de la teoría de grafos y de grafos planares.
Algunos de los mayores éxitos de Leonhard Euler vinieron en las matemáticas aplicadas, consiguió hacer grandes avances en la mejora de las aproximaciones numéricas para resolver integrales, hasta el punto de conocerse hoy en día como aproximaciones de Euler.

Una amplia obra

Leonhard Euler ha sido uno de los matemáticos más prolíficos de la historia gracias a una actividad de publicación que fue incesante. En su época de mayor producción (entre 1727 y 1783) se calcula que Leonhard Euler completaba 800 páginas de artículos.
Se calcula que sus obras completas reunidas podrían ocupar entre 60 y 80 volúmenes, pero una buena parte de su obra está todavía sin recopilar. La labor de recopilación y publicación de los trabajos de Leonhard Euler, que recibe el nombre de Opera Omnia, comenzó en 1911 y hasta la fecha se han publicado 76 volúmenes.
Pierre Simon Laplace expresa en una frase la influencia de Leonhard Euler en los matemáticos posteriores: «Lean a Euler, lean a Euler, él es el maestro de todos nosotros».

sábado, 13 de abril de 2013

JOSE LUIS SAMPEDRO-ESCRITOR HUMANISTA



JOSE LUIS SAMPEDRO





 



Economista y escritor español

Nació el 1 de febrero de 1917 en Barcelona. Hijo de un médico militar. Pasó su infancia en Tánger.

En 1935 se trasladó a Santander a la Escuela de Aduanas y allí le sorprendió la Guerra Civil. Es movilizado por el Ejército republicano y después se pasa a las filas franquistas. En 1969-70 se exilió a Gran Bretaña como contestación a las deportaciones de catedráticos de la Universidad de Madrid.

Cursó estudios en la Universidad de Liverpool y fue catedrático de Estructura Económica en la Universidad Complutense de Madrid (1955-1969). Además trabajó como subdirector (1962-1969) y asesor (1979-1981) del Banco Exterior de España siendo senador por designación real (1977-1979). Se ocupa de la política industrial y de la dinámica interna de la economía.

Entre sus obras económicas destacan: Principios prácticos de localización industrial (1957), Realidad económica y análisis estructural (1959), Conciencia del subdesarrollo (1973), Las fuerzas de nuestro tiempo (1967) e Inflación: una versión completa (1976). Su primera novela, La estatua de Adolfo Espejo, la terminó a los 23 años, en 1940 y  se publicó en 1994.

Sus obras literarias más importantes son: Congreso en Estocolmo (1952), El río que nos lleva (1962), El caballo desnudo (1976), Octubre, octubre (1962), La sonrisa etrusca (1985), La vieja sirena (1990) y Real sitio (1993).

En 1984 vuelve a la Dirección general de Aduanas, donde permanece hasta su jubilación.

En 1990 fue admitido como miembro por la Real Academia Española. En abril de 2009 fue investido como Doctor Honoris Causa de la Universidad de Sevilla. El 22 de julio de 2010 recibió el XXIV Premio Internacional
Menéndez Pelayo por sus "múltiples aportaciones al pensamiento humano". El Consejo de Ministros de 12 de noviembre de 2010 le otorgó la Orden de las Artes y las Letras de España "por su sobresaliente trayectoria literaria y por su pensamiento comprometido con los problemas de su tiempo".

Casado con la escritora Olga Lucas Torre de 1944 a 1986, y con Olga Lucas Torre en 2003.

José Luis Sampedro falleció en la madrugada del día 8 de abril de 2013, a los 96 años de edad, en su casa de la calle Cea Bermúdez en Madrid. "Nos dijo que quería beberse un Campari, así que le hicimos un granizado de Campari. Me miró y me dijo: 'Ahora empiezo a sentirme mejor. Muchas gracias a todos'. Se durmió y al cabo de un rato su murió", relató su viuda.


sábado, 16 de marzo de 2013

FOTOS PARA EL RECUERDO



FOTOS DE MIS HIJOS  BEATRIZ Y JUAN ANTONIO

CARDENAL JORGE MARIO BERGOLIO, NUEVO PAPA FRANCISCO I


El cardenal Jorge Mario Bergoglio, S.I., arzobispo de Buenos Aires (Argentina), Ordinario para la Fe de Rito Oriental de los residentes en Argentina y desprovisto de Ordinario del mismo rito, nació en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936. Estudió y se diplomó como Técnico Químico, para después escoger el camino del sacerdocio y entrar en el seminario de Villa Devoto.

El 11 de marzo de 1958 ha ingresado en el noviciado de la Compañía de Jesús, ha realizado estudios humanísticos en Chile, y en 1963, de regreso a Buenos Aires, se ha licenciado en Filosofía en la Facultad de Filosofía del Colegio ‘San José’ de San Miguel.

De 1964 a 1965 fue profesor de Literatura y Psicología en el Colegio de la Inmaculada de Santa Fe, y en 1966 enseñó la misma materia en el colegio de El Salvador de Buenos Aires.

De 1967 a 1970 estudió Teología en la Facultad de Teología del Colegio ‘San José’, en San Miguel, donde se licenció.

El 13 de diciembre de 1969 fue ordenado sacerdote.

En el curso 1979-71, superó la tercera probación en Alcalá de Henares (España) y el 22 de abril hizo la profesión perpetua.

Fue maestro de novicios en Villa Barilari, en San Miguel (1972-1973), profesor de la Facultad de Teología, Consultor de la Provincia y Rector del Colegio Massimo. El 31 de julio de 1973 fue elegido Provincial de Argentina, cargo que ejerció durante seis años.

Entre 1980 y 1986, fue rector del Colegio Massimo y de la Facultad de Filosofía y Teología de la misma casa y párroco de la parroquia del Patriarca San José, en la diócesis de San Miguel.

En marzo de 1986, se trasladó a Alemania para concluir su tesis doctoral, y sus superiores lo destinaron al colegio de El Salvador, y después a la iglesia de la Compañía de Jesús, en la ciudad de Córdoba, como director espiritual y confesor.

El 20 de mayo de 1992, Juan Pablo II lo nombró obispo titular de Auca y auxiliar de Buenos Aires. El 27 de junio del mismo año recibió en la catedral de Buenos Aires la ordenación episcopal de manos del cardenal Antonio Quarracino, del Nuncio Apostólico Monseñor Ubaldo Calabresi y del obispo de Mercedes-Luján, monseñor Emilio Ogñénovich.

El 13 de junio de 1997 fue nombrado arzobispo coauditor de Buenos Aires, y el 28 de febrero de 1998, arzobispo de Buenos Aires por sucesión, a la muerte del cardinal Quarracino.

viernes, 8 de marzo de 2013

DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER


Día internacional de la Mujer: Más de 60 millones de niñas se casan antes de los 18 años

Oficialmente, desde el año 1975 la ONU instauró el 8 de marzo como el Día de la Mujer Trabajadora. La jornada festiva, que homenajea todo un siglo de lucha por la igualdad, la justicia y el desarrollo de las mujeres, va directamente ligado al concepto de «trabajadora», memoria de las mártires y heroínas de la clase obrera, responsables de forjar los derechos y condiciones femeninas actuales
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¡Gracias!Envíando datos... EspEl Día Internacional de la Mujer, también denominado Día de la Mujer e incluso Día de la Mujer Trabajadora, memoria de las mártires y heroínas de la clase obrera responsables de forjar los derechos y condiciones femeninas actuales, recuerda hoy, como cada 8 de marzo desde hace más de cien años, la constante lucha de las mujeres por su participación en la sociedad y su desarrollo íntegro como personas.
Sin embargo, aún a día de hoy, el Día Internacional de la Mujer se ve empañado por datos sobrecogedores que evidencian que, además del camino abierto hasta ahora, queda todavía mucho por andar. Hasta el 50 % de las agresiones sexuales se cometen contra niñas menores de 16 años. 603 millones de mujeres viven en países donde la violencia doméstica no se considera un delito. Hasta el 70 % de las mujeres aseguran haber sufrido una experiencia física o sexual violenta en algún momento de su vida. Más de 60 millones de niñas son novias y se casan antes de los 18 años. Por realidades como estas y bajo el lema «Una promesa es una promesa: Es hora de actuar para acabar con la violencia contra la mujer», el Día Internacional de la Mujer se vuelca este viernes en la lucha contra el sufrimiento del género femenino. Así lo ha establecido la ONU en su afán por reforzar el compromiso de la comunidad internacional hacia situaciones que, lamentablemente, se repiten en el año 2013 en todos los rincones del mundo y que afectan a siete de cada diez mujeres. «No hay lugar en el siglo XXI para la discriminación y la violencia contra mujeres y niñas». Así lo ha asegurado la Directora Ejecutiva de ONU Mujeres Michelle Bachelet en su discurso en ocasión del Día Internacional de la Mujer que este 8 de marzo se celebra en todo el mundo.
El pasado 4 de marzo, cuatro días antes del Día Internacional de la Mujer, arrancó en Nueva York la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer, la reunión internacional más importante hasta la fecha programada para abordar el problema de la violencia contra las mujeres. La ONU insiste en que el liderazgo político es clave para negociar una hoja de ruta mundial con acciones concretas destinadas a prevenir y poner fin a este tipo de violencia, por lo que la organización hizo el pasado mes de diciembre un llamamiento a los gobiernos de todo el mundo a través de su iniciativa NOS COMPROMETEMOS. A día de hoy, en el Día Internacional de la Mujer, al menos 41 gobiernos ya se han comprometido en materia de prevención, protección y justicia, así como en poner en marcha leyes y estrategias nacionales más eficaces, llevar a cabo un enjuiciamiento más severo de los casos de violencia, impulsar campañas de promoción orientadas a hombres y jóvenes, formar a funcionarias y funcionarios para que sepan detectar casos de violencia y aumentar los servicios públicos tales como los refugios.
Paralelamente, la ONU celebra hoy el Día Internacional de la Mujer con el estreno de One Woman, una canción inédita escrita y grabada en exclusiva para ONU Mujeres en la que célebres cantantes y músicos procedentes de todo el mundo, tanto mujeres como hombres, unen su voz para divulgar un mensaje de unidad y solidaridad. Con el objetivo de hacer llegar la banda sonora del Día Internacional de la Mujer del 2013, la organización internacional insta a todos los usuarios de Twitter a compartir el tema musical con sus amigos a través del hashtag #1woman en Twitter y opinar en Facebook.
El origen del 8 de marzo
En 1975, la Asamblea General de las Naciones Unidas establece el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer. Con la elección de esa fecha se conmemora, según la opinión más difundida, la muerte de 129 trabajadoras que tuvo lugar en 1857 en la fábrica textil Cotton de Nueva York, donde se habían encerrado las trabajadoras reclamando mejoras de salario y horario de trabajo. Un incendio, tal vez provocado por el empresario, acabó con sus vidas. Sin embargo, otras investigaciones señalan que no existen pruebas documentales del suceso y que lo que sí tuvo lugar en 1857 fue una marcha convocada en el mes de marzo por el sindicato de costureras de la compañía textil de Lower East Side, de Nueva York, que reclamaban una jornada laboral de diez horas.
Diez años después, en 1867, también en el mes de marzo, tuvo lugar una huelga de planchadoras de cuellos de la ciudad de Troy, N.Y. y la formación de un sindicato; pero la historia del 8 de marzo está cruzada por situaciones y hechos que muestran un escenario más complejo y rico en acontecimientos marcados por la Primera Guerra Mundial, la revolución rusa, la lucha por el sufragio femenino, las pugnas entre socialistas y sufragistas, y el creciente auge del sindicalismo femenino durante las primeras décadas del siglo XX.
En el año 1866 se celebra el primer congreso de la Asociación Internacional de Trabajadores, en el que se aprueba la participación del trabajo profesional de las mujeres. En 1899, los Países Bajos celebraron la Conferencia de Mujeres contra la Primera Guerra Mundial, lo que definió el carácter antibélico de las movilizaciones femeninas. En 3 de mayo de 1908, mujeres del partido socialista de EE.UU. y Europa instauran unas jornadas de acción denominadas Woman's Day. En 1909 tiene lugar una sublevación de más de 20.000 trabajadoras de Nueva York que apoyan a las huelguistas de la compañía de blusas Triangle, pero en 1911, el 25 de marzo, un incendio destruye gran parte de las instalaciones de esta firma y acaba con la vida de 146 trabajadoras. En 1910 se celebra en Copenhague la Segunda Conferencia de Mujeres Socialistas, en el que Clara Zetkin, del sindicato internacional de obreras de la confección presenta la primera propuesta del Día Internacional de la Mujer. No será hasta un año más tarde, el 19 de marzo de 1911, cuando se celebre el Día Internacional de la Mujer en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza. En 1913 las mujeres rusas se unen a la propuesta del Día Internacional de la Mujer y el 8 de febrero de 1917 las mujeres de San Petersburgo realizan una manifestación pidiendo pan y el regreso de los combatientes, acción que algunos consideran como el detonante de la Revolución Rusa. Cuatro días más tarde, el Zar abdica y el Gobierno provisional otorga a las mujeres el derecho a voto. Casi 30 años después, el 8 de marzo de 1945, delegadas de 20 países aprueban en Londres el proyecto Carta de la Mujer que después será presentada a las Naciones Unidas en San Francisco.
Al fin, el 8 de marzo de 1975, Año Internacional de la Mujer, la Asamblea de las Naciones Unidas establece oficialmente el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer. Y con él, arranca la lucha por la paz. El 16 de diciembre de 1977 la Asamblea General de las Naciones Unidas invitó a todos los estados a que proclamaran una fecha anual como el Día de las Naciones Unidas para los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional.
El 8 de marzo del 2001, el Secretario General de las Naciones Unidas afirmaba que «se reconoce cada vez más que las mujeres tienen aptitudes y experiencias que les permiten hacer una contribución en todas las etapas del proceso de paz. La plena participación de la mujer para prevenir y resolver conflictos es indispensable». Pero a día de hoy, todavía salen a flote las diferencias entre un género y otro. Las mujeres sufren con la crisis económica tasas más altas de desempleo que los hombres y la brecha salarial se mantiene. Sin embargo, ellas consolidan firmemente sus puestos en política, con una presencia cada vez más numerosa.

viernes, 22 de febrero de 2013

EDWUARD GOREY DIBUJANTE TETRICO


Edward Gorey, el amante de los gatos que pensaba en blanco y negro

 

Edward Gorey
“Pienso en mis libros como en novelas victorianas hechas un burruño“. Edward Gorey (1925-2000) escribía e ilustraba historias de presencias oscuras, niños que morían, mansiones decadentes y almas solitarias, pero de algún modo conseguía que hasta lo más tenebroso tuviera un lado entre surrealista y cómico que lo hacía tierno.
Clasificaba su trabajo como “literary nonsense” (“Absurdo literario”), le molestaba socializarse, no le interesaban la promoción, la riqueza ni la fama. Disfrutaba del privilegio de tener la nariz metida en un libro todo el tiempo que fuera necesario.
Tal vez esa mezcla de circunstancias sea la razón de su estatus como autor de culto. Desde su debut en los años cincuenta, siempre fue conocido y admirado por unos pocos, nunca un superventas, pero es muy probable que cualquiera que lo descubra se quede boquiabierto no solo por la singularidad del universo afilado y elegante del autor: la obra de Gorey desenmascara también la supuesta originalidad de algunos héroes pop como Tim Burton
En breves narraciones ilustradas (a veces sólo una frase acompaña a cada dibujo), Gorey recrea la incomodidad que provoca un invitado convertido en intruso, se divierte con el sinsentido de un accidente doméstico, caricaturiza una despedida amarga. Los personajes, larguiruchos y pálidos, se someten a las historias con caras serias, como si tuvieran la certeza de que nada pueden hacer contra la locura de quien los maneja.

En la sección Cotilleando a… de esta semana repasamos la figura de Edward Gorey en una decena de puntos que descubren cómo lo inusual de su caracter se mezclaba con la capacidad creativa.
1. La infancia. Por su aficción al estilo victoriano y eduardiano, la aparente incoherencia de su humor y lo refinado del vocabulario, era frecuente la suposición de que Gorey era inglés.

En realidad había nacido en Chicago (EE UU) y, a pesar de las especulaciones de todo el que se acerca a su trabajo, no creció en un entorno difícil ni tuvo una infancia traumática. Creció en los suburbios de la ciudad, su padre era periodista y la familia se mudaba con frecuencia por razones que el artista nunca supo.
Cuando tenía año y medio hizo el primer dibujo, los trenes que pasaban frente a la casa de sus abuelos. “Eran extrañas y pequeñas salchichas que pretendían ser vagones”, recordó después en varias entrevistas. Aprendió a leer sin la ayuda de nadie a los tres años y medio. Era un niño brillante al que avanzaron de curso en dos ocasiones. Leer y jugar al Monopoly eran sus actividades preferidas. La normalidad con la que habla de la niñez contrasta con la oscuridad de sus personajes infantiles, desdichados y maltratados, que protagonizan obras famosas de Gorey como The Gashlycrumb Tinies (1963) (gash significa corte, tajo y crumb, mequetrefe), un abecedario con nombres de niños que sufren accidentes o enfermedades: “A de Amy, que se cayó por las escaleras; B de Basil, atacado por los osos; C de Clara, que se consumió…”. Cada ilustración en tinta sobre papel muestra sin miramientos el momento que rodea a la desgracia, en blanco y negro, como una pesadilla poética.

2. Ballet. No se perdía ni una representación del New York City Ballet. Tras servir en tareas administrativas al ejército de EE UU (sin salir del país) en la II Guerra Mundial y después licenciarse en Francés por la universidad de Harvard, Gorey se instaló en Nueva York en 1953.
Comenzó acudiendo de vez en cuando al ballet y tres años después era un adicto. Cautivado por el trabajo del célebre coreógrafo ruso George Balanchine (1904-1983), que dirigía a la compañía entonces, Gorey era capaz de distinguir los pequeños matices de una representación a otra, la evolución de las destrezas de los bailarines.
Muchos conocían al artista de haberlo visto en las representaciones y no por su obra, e incluso lo abordaban por la calle para preguntarle por uno u otro show. Cuando Balanchine murió en 1983, Gorey se mudó de la Gran Manzana a su residencia en Cape Cod (Massachusetts), en una casa atestada de libros en la que campaban a sus anchas cinco o seis gatos.
No se ponía elegante para el ballet, vestía como solía ir: con vaqueros y zapatillas deportivas, anillos dorados en casi todos los dedos de las manos y un abrigo de piel; un estilo que Stephen Schiff (periodista de la revista New Yorker que entrevistó a Gorey en 1992) describía como “una mezcla de beatnik aficionado a tocar los bongos y dandi de fin de siglo”.
Demuestra la obsesión por el ballet en varios libros, en especial en The Lavender Leotard (La malla lavanda, 1973), una detallada caricatura del New York City Ballet en el que recrea la atmósfera, las grandes figuras de cada espectáculo, los acontecimientos y pequeños detalles cotidianos de un lugar que casi era una segunda casa.

3. Gatos. “Llevan esas vidas misteriosas, que sólo estan medio conectadas a la tuya. (…) Es interesante compartir la casa con un grupo de gente que obviamente ve, escucha y piensa de un modo infinitamente diferente a ti”. Gorey asemejaba los movimientos felinos al ballet y siempre tuvo varios e intentó capturar su gracilidad sobre el papel: “Se mueven en el instante en que decido hacer un boceto, incluso cuando previamente han pasado horas en estado comatoso”. El autor los consideraba “el amor de su vida”. En el testamento, legó la gestión de su obra a una fundación dedicada a la defensa de los perros y los gatos.

Dancing Cats and Neglected Murderesses (Gatos danzantes y asesinas olvidadas, 1980) es una muestra más de la devoción del autor por los felinos domésticos, de los que decía que eran el amor de su vida. La colección de ilustraciones individuales con texto muestra a gatos en actividades extravagantes que se entrelazan de modo sorprendente con oscuros retratos femeninos.
4. Viajes. A pesar de la curiosidad innata con la que abordaba cualquier manifestación artística y literaria, recorrer mundo no le interesaba. Sólo salió una vez de Estados Unidos, para hacer un viaje a las islas Hébridas, en Escocia.

En una entrevista previa a esa única excursión habló de su aversión por los paisajes extraños: “No. Nunca he estado en Inglaterra. Nunca he salido del país. Todo viene de los libros. Leo sobre todo literatura inglesa. Siempre me gustaron las novelas victorianas. No me gusta viajar ¿Quién cuidaría de mis gatos? Seguramente les daría un ataque de nervios… Excepto en el caso de que ni se dieran cuenta de que me he ido. Soy una persona rutinaria. No quiero trastornos en la barriga, sonidos extraños en mis oídos, ni dormir en camas extrañas”
5. Violencia. En los dibujos sugiere la amenaza en lugar de mostrarla. Gorey odiaba que le definieran como macabro, porque aborda el miedo con absoluta frialdad. Los personajes caen en desgracia y la vida continúa, el momento en que sucede el desastre casi nunca se ilustra, pero la frase que acompaña al dibujo no deja duda del cruel desenlace.

Las estrategias del autor para hacer sentir incómodo al lector no se reducen al miedo a la muerte. Gorey es capaz de crear situaciones aparentemente cómicas que resultan en amenazantes, como sucede en The Doubtful Guest (El invitado dudoso, 1957), una narración ilustrada sobre un extraño ser —parecido a un pingüino— que se instala en la mansión victoriana de una familia adinerada. Sin intención de marcharse y perturbando el día a día de los distinguidos y algo decadentes seres humanos de la casa, la presencia pasa de ser curiosa a desasosegante y después desesperante para el lector, a pesar de la impavidez de los que sufren al invitado.
6. De la alta cultura a Las chicas de oro. La atemporalidad de los dibujos, las numerosas referencias literarias de sus obras y la precisión con que emplea las palabras son sólo una vaga muestra de la erudición del autor, recolector de influencias que van del surrealismo pionero de Lewis Carroll y la observación aguda de Jane Austen a “la captura del momento congelado” que admiraba en pintores como Piero della Francesca, Georges de la Tour, Vermeer y (por supuesto) Francis Bacon.
Tenía una pequeña colección de arte, reunía postales decimonónicas de bebés muertos (“siempre me dicen que no lo mencione”, apuntaba en una entrevista) y compraba libros de manera compulsiva. Aunque tuviera un volumen repetido cinco veces, no se podía desprender de ningun ejemplar. De Murasaki Shibiku (escritora japonesa del siglo X), al novelista victoriano Anthony Trollope, pasando por Borges, Gorey leía y releía incluso lo que detestaba (como era el caso de las novelas de Henry James).
Junto a esa vena erudita, convivía la atracción por los culebrones baratos y las series de televisión que nadie sospecharía que fueran de su gusto. Las chicas de Oro y Buffy Cazavampiros (“la recomiendo sin ninguna reserva”) fueron algunos de sus fetiches. Salvando las distancias, al final de su vida, quedó prendado de Expediente X. “Vivo para ver la última temporada”, dijo en 1998.
7. Asexual. Nunca se casó ni se le conocieron romances. Su apariencia extravagante se complementaba con una voz algo nasal y una expresión corporal amanerada; pero nunca afirmó ni desmintió su posible homosexualidad: “No soy ni una cosa ni la otra (…). Soy una persona antes que todo eso“. Algunos críticos detectan en el trabajo del artista una sexualidad reprimida. Él respondía con indiferencia a ese análisis: “No lo sé, yo no sé de lo que escribo. Nunca me he sentado a averiguarlo”.

The Curious Sofa (El curioso sofá) es tal vez su obra más cercana al erotismo, clasificada por su autor como “pornográfica”, el lenguaje rebuscado y las ilustraciones cuidadosamente planeadas evitan cualquier referencia al sexo mientras queda patente que no se habla precisamente de un sofá. Gorey recuerda con ironía haber recibido cartas de padres que destacaban lo mucho que sus hijos pequeños habían disfrutado con la historia.
8. Dibujante aficionado. Sus estudios artísticos se reducían a un semestre en el Instituto de Arte de Chicago. Se sentía inseguro en cuanto a la calidad de sus dibujos y le gustaba pensar en sí mismo como escritor (“mis ideas tienden a ser primero literarias en lugar de visuales”).

Declaraba que nunca había hecho una ilustración que no fuera para un libro, que nunca sabía cómo iba a ser el dibujo hasta que no estaba hecho: “Cuando trato de visualizarlo antes( …) me paralizo y el resultado suele ser terrible“.
Muy de vez en cuando se atrevía a colorear con acuarelas el mundo en blanco y negro que albergaba casi siempre a sus personajes. Gorey estaba acostumbrado a que sus libros fueran publicados en editoriales modestas que no iban a permitirse el lujo de publicar nada a color. “He terminado pensando en blanco y negro“, sentenciaba.
9. Teatro. “Pienso al estilo de las películas de cine mudo”, decía cuando le preguntaban por la influencia cinematográfica en sus trabajos. La obra de Gorey es teatral, cada escena es un momento congelado que bien podría ser un fotograma. No es casualidad que se encargara del diseño en 1977 del vestuario y la escenografía de una adaptación del Drácula de Bram Stocker, primero representada en Nantucket (Massachusets) y luego en Broadway.

Los sets, en blanco y negro y en dos dimensiones, marcaron tanto la adaptación que pronto se terminó conociendo como “la versión de Drácula de Edward Gorey”. Ganó el premio Tony al mejor vestuario y, por supuesto, no fue a recogerlo. En 2007 se editó un hermoso libro desplegable que recreaba los escenarios y los personajes de la novela de Stocker imaginados por Gorey.

The Mikado (1983) fue su otra gran aportación al teatro. La ópera cómica escrita por W.S.Gilbert (1836-1911) y Arthur Sullivan (1842-1900) satiriza en dos actos la Inglaterra del siglo XIX con la seguridad que proporcionaba entonces hablar de un país tan lejano como Japón. En un estilo luminoso y colorista, poco habitual en él, Gorey —gran admirador de la cultura japonesa— diseñó también la escenografía y el vestuario de la adaptación.
10. Asocial. A pesar de que a veces se le asocia por error con la literatura infantil, no tenía intención de acercarse a ese público. Su relación con los niños fue nula y declaraba no sentirse cómodo con ellos alrededor, pero tampoco los adultos eran fáciles.

“Eventos sociales… ¡Buf! Ya sabes”. Gorey se recluía con agrado en su casa de Cape Cod, llena de pilas de papeles y libros, descuidada hasta el punto de que en una ocasión un trozo de techo se derrumbó.
Con frecuencia Gorey se escudaba en una sordera para justificar su vida monacal. “Soy ligeramente sordo… más que ligeramente. Durante años lo he pasado mal en los intermedios y en las reuniones. Estoy allí de pie, sonriendo dulcemente y preguntándome de qué habla todo el mundo porque no llego ni a oir una de cada diez palabras (…). Muchas ocasiones sociales me dejan menos que entusiasmado”, decía en 1992.
Pasó los últimos años de su vida sin dejar de dibujar, pero en ese silencio social que no le molestaba en absoluto, en el micromundo de libros, pinturas y películas almacenados sobre los que dormían sus gatos. En abril del año 2000 murió de un ataque al corazón.