lunes, 21 de octubre de 2013

88º ANIVERSARIO DE CELIA CRUZ


Celia Cruz



 
 



 

 
 
Segunda hija de un fogonero de los ferrocarriles, Simón Cruz, y del ama de casa Catalina Alfonso, Celia Cruz compartió su infancia con sus tres hermanos -Dolores, Gladys y Barbarito- y once primos, y sus quehaceres incluían arrullar con canciones de cuna a los más pequeños; así empezó a cantar. Su madre, que tenía una voz espléndida, supo reconocer en ella la herencia de ese don cuando, con once o doce años, la niña cantó para un turista que, encantado con la interpretación, le compró un par de zapatos.

Con otras canciones y nuevos forasteros calzó a todos los niños de la casa. Después se dedicó a observar los bailes y a las orquestas a través de las ventanas de los cafés cantantes, y no veía la hora de saltar al interior. Sin embargo, sólo su madre aprobaba esa afición: su padre quería que fuese maestra, y no sin pesar intentó satisfacerle y estudiar magisterio, pero pudo más el corazón cuando estaba a punto de terminar la carrera y la abandonó para ingresar en el Conservatorio Nacional de Música.

Mientras tanto, Celia Cruz cantaba y bailaba en las corralas habaneras y participaba en programas radiofónicos para aficionados, como La Hora del Té o La Corte Suprema del Aire, en los que obtenía primeros premios tales como un pastel o una cadena de plata, hasta que por su interpretación del tango Nostalgias recibió en pago 15 dólares en Radio García Cerrá.

 
 
 
 
Más tarde cantó en las orquestas Gloria Matancera y Sonora Caracas y formó parte del espectáculo Las mulatas de fuego, que recorrió Venezuela y México. En 1950 ya había intervenido en varias emisoras cuando pasó a integrar el elenco del cabaret Tropicana, donde la descubrió el director de la Sonora Matancera, el guitarrista Rogelio Martínez, y la contrató para reemplazar a Mirta Silva, la solista oficial de la orquesta.

A lo largo de los años cincuenta Celia Cruz y la Sonora Matancera brillaron en la Cuba de Pío Leyva, Tito Gómez y Barbarito Díez; del irrepetible Benny Moré, del dúo Los Compadres, con Compay Primo (Lorenzo Hierrezuelo) y Compay Segundo... La Cuba de Chico O’Farril y su Sun sun babae, la de La conga de los Habana Cuban Boys, la de Miguel Matamoros con su Mamá, yo quiero saber de dónde son los cantantes, la de Miguelito Valdés con su Babalú... Celia aportó su Cao Cao Maní Picao y se convirtió en un éxito, y otro posterior, Burundanga, la llevó a Nueva York en abril de 1957 para recoger su primer disco de oro.
Celia Cruz se había ganado ya varios de los apodos y títulos con que quisieron distinguirla. Fue la Reina Rumba, la Guarachera de Oriente y, desde las primeras giras -por México, Argentina, Venezuela, Colombia...-, la Guarachera de Cuba.
Era la Cuba corrupta y bullanguera de Fulgencio Batista. Cuando el dictador se vio obligado a refugiarse en la República Dominicana ante el triunfo de los castristas, el 1 de enero de 1959, la orquesta tuvo que andar otros caminos. Según la cantante, desde entonces soportaba mal que le dijeran qué y dónde tenía que cantar. El 15 de julio de 1960 la banda en pleno consiguió el permiso para presentarse en México y, una vez allí, en parte impulsada por el agravamiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, decidió no regresar.
Después de un año de aplausos en la capital azteca, Celia Cruz se mudaba a Estados Unidos y sellaba su primer compromiso para actuar en el Palladium de Hollywood. Si bien declaró en aquellos días «he abandonado todo lo que más quería porque intuí enseguida que Fidel Castro quería implantar una dictadura comunista», su furibunda militancia anticastrista nació después, a partir del 7 de abril de 1962, cuando supo de la muerte de su madre y no pudo entrar en la isla para asistir al entierro. Llegó a confesar incluso que estaba dispuesta a inmolarse haciendo estallar una bomba si con ello hacía desaparecer «al Comandante».
Tres meses después, el 14 de julio de 1962, Celia Cruz se casó con el primer trompetista de la orquesta, Pedro Knight, quien a partir de 1965, en que ambos dejaron la Sonora, se convirtió en su representante. Celia Cruz inició su trayectoria como solista junto al percusionista Tito Puente, con el que grabó ocho álbumes. Los jóvenes hispanos de Nueva York la descubrieron en 1973 en el Carnegie Hall, cuando integraba el elenco de la «salsópera» Hommy, de Larry Harlow.
Posteriormente, participó en un legendario concierto grabado en vivo en el Yanquee Stadium con The Fania All-Stars, un conjunto integrado por líderes de grupos latinos que grababan para el sello Fania. Ya era famosa en 1974, cuando grabó el disco Celia & Johnny con el flautista dominicano Johnny Pacheco, considerado el primer clásico del género.
Desde entonces, el éxito fue una constante en centenares de conciertos coreados por un público entregado al grito de su Bemba colorá. Esa voz electrizante, su alegría contagiosa y el llamativo vestuario fueron pronto una bandera de identidad de los inmigrantes. Ella, a su vez, terminó por asumir el rol de estandarte del anticastrismo.
Como tal, Celia Cruz quiso dejar su impronta también en el cine, y participó como actriz -ya lo había hecho varias veces como cantante- en Los reyes del mambo (1992) y Cuando salí de Cuba (1995), porque ambas películas reflejaban historias de los primeros exiliados cubanos, en parte cercanas a la suya. Aunque la suya fue única, y así lo entendieron los miles de compatriotas que desfilaron ante sus restos despues de que falleciese el 16 de julio de 2003, a los setenta y ocho años de edad, en Miami y Nueva York, donde recibió sepultura.
También los cubanos de la isla, pese a la prohibición oficial de su música después de más de cuarenta años, reconocían su valor de guarachera universal, la más grande embajadora musical de Cuba. Pocos días después de su fallecimiento fue homenajeada por sus compañeros de profesión en la gala de entrega de los Grammy latinos.
«¡Azúcar!» era su potente grito infeccioso, la contraseña de apertura y cierre de sus conciertos y la clave para hacerse entender en todo el mundo. Difícilmente alguien ha bailado más -y ha hecho bailar más- que esta cubana de sonrisa contagiosa y persistente que conquistó adeptos de todas las latitudes a lo largo de más de cincuenta años de exitosa trayectoria. Cantante de guarachas, danzones, sones y rumbas en sus comienzos, Celia Cruz siempre estuvo abierta a nuevas experiencias que la llevaron a abordar otros ritmos y a unirse a proyectos en principio arriesgados para una artista consagrada.
Así se erigió en la imagen distintiva de la salsa con orquestas como las de Tito Puente, Willie Colón, Ray Barretto o Johnny Pacheco, y así llegó a cantar incluso rock o tango, y a unir su poderosa voz a la de intérpretes tan dispares como el británico David Byrne, el rumbero gitano Azuquita, el grupo argentino Los Fabulosos Cadillacs, los españoles Jarabe de Palo y el rapero haitiano Wyclef Jean, además de improvisar duetos con sus amigas Lola Flores y Gloria Estefan, y con Dionne Warwick o Patti Labelle.
Enfundada en sus fastuosos y extravagantes vestidos, tocada con pelucas imposibles y encaramada sobre esos zapatos únicos de alto tacón inexistente, Celia Cruz conservó hasta casi el último momento una vitalidad insólita. Feliz con su flamante Grammy al mejor álbum de salsa por La negra tiene tumbao, en el verano de 2002 celebró su 40º aniversario de matrimonio con una fiesta que le organizó la cantante Lolita Flores en Madrid.
En noviembre, durante un concierto en el Hipódromo de las Américas de México, D. F., empezó a perder el control del habla. Al regresar a Estados Unidos se sometió a la extirpación de un tumor cerebral, pero al final no hubo remedio. Aun así, el 13 de marzo apareció por última vez en público cuando la comunidad latina le tributó un homenaje en el teatro Jackie Gleason de Miami, que ella rogó que no fuera como una despedida. Se sentía optimista y con fuerzas. Por esos días, entre febrero y marzo, grabó un último disco que no llegó a ver editado. te entrego el alma.
 

martes, 10 de septiembre de 2013

OTOÑO

OTOÑO

Está llegando el Otoño, y con el ese olor a tierra mojada, hojas caídas, gente abrigada, llegar a casa y sentirte bien en compañía de la familia, qué bonito es el otoño y la primavera, son dos estaciones que son cambios tan radicales que me llenan de ganas de emprender cosas, bueno yo tengo que seguir con mis clases de diseño gráfico y precisamente esta semana e de para la matrícula. Bueno me ratifico en mi otoño, queridas hojas, caer que para vosotras no significa una caída, significa un aviso de que llegáis para hacernos felices.

viernes, 26 de julio de 2013

lunes, 15 de julio de 2013

ANIVERSARIO DE REMBRANDT HARMENSZOOM VAN RIJN

REMBRANDT
 
 
Artista holandés del barroco, es uno de los más grandes pintores de la historia del arte occidental. Su nombre completo era Rembrandt Harmenszoon van Rijn. Fue un intérprete excepcional de la naturaleza humana y un maestro de la técnica, no sólo pictórica sino también del dibujo y del grabado. Su obra produjo un gran impacto en sus contemporáneos e influyó en el estilo de muchos artistas posteriores. Es probable que no exista ningún pintor que haya igualado a Rembrandt en su utilización de los efectos del claroscuro o en el empaste vigoroso. Rembrandt nació en Leiden el 15 de julio de 1606. Su padre era molinero. A pesar del hecho de provenir de una familia con escasos medios, sus padres le procuraron una educación esmerada. Rembrandt empezó sus estudios en la Escuela Latina, y a la edad de 14 años fue admitido en la universidad de Leiden. Sin embargo la abandonó pronto para estudiar arte, al principio con un maestro local, Jacob van Swanenburch y después, en Amsterdam, con Pieter Lastman, célebre por sus pinturas históricas.
Tras seis meses, después de dominar todo lo que había aprendido, Rembrandt volvió a Leiden, donde pronto se le tuvo en tan alta consideración que, a pesar de no tener más de 22 años, empezó a contar con sus primeros discípulos, entre los que estaba Gerrit Dou. En 1631 Rembrandt se trasladó a Amsterdam, su matrimonio en 1634 con Saskia van Uylenburgh, prima de un conocido marchante de arte, le ayudó a impulsar su carrera, al ponerle en contacto con clientes adinerados que le encargaban retratos de forma continua. Un ejemplo magistral de este periodo es el Retrato de Nicolaes Ruts (1631, Frick Collection, Nueva York). Además, sus cuadros de carácter mitológico y religioso tenían una gran aceptación. Pintó numerosas obras maestras de gran dramatismo, como El cegamiento de Sansón (1636, Städelsches Kunstinstitut, Frankfurt). Debido a su gran fama como maestro, su taller contaba con un enorme número de discípulos, algunos de los cuales (como Carel Fabritius) ya eran artistas experimentados. En el siglo XX, los expertos han descubierto que un gran número de pinturas que antes se le atribuían a él corresponden a artistas de su taller. Averiguar qué obras son las de Rembrandt e identificarlas es tarea que siguen llevando a cabo los estudiosos en la materia. En contraste con la fortuna de su carrera pública, la vida familiar de Rembrandt estuvo marcada por la desgracia. Entre 1635 y 1641 Saskia dio a luz cuatro niños, de los que sólo sobrevivió el último, Titus. Saskia murió en 1642. Hendrickje Stoffels, contratada como ama de llaves alrededor de 1649, acabó convirtiéndose en su concubina y en modelo de muchas de sus obras. A pesar de su éxito financiero tanto en el campo del arte, como en el de profesor y marchante, su inclinación a la vida ostentosa le llevó a la bancarrota en 1656. El inventario de su colección de arte y antigüedades, realizado antes de que se celebrara la subasta pública para pagar sus deudas, pone de relieve la amplitud de sus gustos artísticos, escultura antigua, pintura flamenca e italiana del renacimiento, arte oriental, obras holandesas coetáneas, armas y armaduras. Por desgracia, los resultados obtenidos en la subasta, incluida la venta de su casa, fueron desalentadores.

Dichos problemas no afectaron al trabajo de Rembrandt, y si algún cambio se percibe es el del incremento de su maestría artística. Algunas de las grandes obras pertenecientes a este periodo son La novia judía (1666), Los síndicos del gremio de pañeros (1661, Rijksmuseum, Amsterdam), Bathsheba (1654, Louvre, París), Jacob bendiciendo a Efraín y a Manasés (1656, Staatliche Gemäldegalerie, Kassel) y un autorretrato (1658, Frick Collection). Su vida personal continuó, sin embargo, marcada por la desgracia, ya que su amada Hendrickje murió en 1663 y su hijo Titus en 1668. Rembrandt falleció once meses más tarde, el 4 de octubre de 1669, en Amsterdam. El estilo de sus primeras pinturas, realizadas en la década de 1620, denota la influencia de su maestro, Pieter Lastman, en la elección de temas de gran dramatismo, composiciones con gran profusión de elementos y contrastes muy marcados de luces y sombras. En El noble eslavo (1632, Museo de Arte Metropolitano, Nueva York) se aprecia su predilección por los trajes exóticos, elemento característico de muchas obras de su primera época. La magnífica obra Retrato de marido y mujer (1633, Isabella Stewart Gardner Museum, Boston), pone de relieve el estilo de sus primeros retratos, preocupación por los rasgos de los personajes retratados, los detalles de la ropa y los muebles de la habitación, esta cuidadosa representación de los interiores desaparecerá en sus obras posteriores. También los miembros de su familia que posaban para él aparecen retratados con diferentes disfraces, como en el caso de La madre de Rembrandt como la profetisa Ana (1631, Rijksmuseum), o en la melancólica Saskia como Flora (1634, Hermitage, San Petersburgo). Quizá no exista un artista que haya pintado tantos autorretratos (alrededor de 60), o se haya sometido a un análisis tan profundo de sí mismo. Sin embargo, no todos los primeros retratos pueden considerarse como una representación objetiva, ya que estos lienzos solían utilizarse como estudios de emociones diversas que después habrían de ser incorporados a obras de tema bíblico e histórico. Es posible que los autorretratos también fueran utilizados para demostrar su dominio del claroscuro, por lo tanto es difícil afirmar qué aspecto tenía Rembrandt partiendo de un autorretrato como el que pintó alrededor de 1628 (Rijksmuseum), en el que el rostro aparece envuelto en sombras tan oscuras que apenas sí dejan entrever sus rasgos. Por otro lado, en ninguno de estos retratos juveniles intentó disimular sus facciones algo toscas. Las obras de tema bíblico representan un tercio de toda la producción artística de Rembrandt, lo cual era algo inusual en la Holanda protestante del siglo XVII, ya que no existían encargos por parte de la Iglesia y el arte religioso no se consideraba importante.

Sus primeras obras de tema bíblico presentan un acentuado dramatismo, dentro de la tónica del gusto barroco. Uno de los primeros encargos públicos importantes que recibió Rembrandt en Amsterdam fue La lección de anatomía del doctor Tulp (1632, Mauritshuis, La Haya), obra que retrata a los miembros del gremio de cirujanos reunidos en una clase práctica de disección. Estos retratos en grupo constituyeron un género único en Holanda y proporcionaron abultados ingresos a los artistas en un país en el que ni la Iglesia ni la casa real actuaban como mecenas del arte. Las obras de Rembrandt superan los retratos conmemorativos realizados por otros artistas holandeses, a través de la interesante estructuración piramidal que aporta naturalismo a la escena. Muchas de las obras de Rembrandt pertenecientes a la década de 1640 muestran la influencia del estilo y el espíritu clasicista.
Un autorretrato (1640, National Gallery, Londres), basado en obras de Rafael y Tiziano, refleja su asimilación del clasicismo tanto en la organización formal como en la expresión de calma interior. En El predicador Cornelis Claesz Anslo y su esposa (1641, Staatliche Museen, Berlín), de espíritu más sosegado que sus obras anteriores, crea una interrelación magistral de los personajes, el ministro está hablando, quizá explicando un pasaje bíblico a su mujer, que escucha en silencio. Otras obras de Rembrandt representan diálogos y, al igual que ésta, aluden a un momento concreto. En La cena de Emaús, una obra muy emotiva (1648, Museo del Louvre), Rembrandt transmite la intensidad de la escena a través de la utilización de luz. Sus retratos de grupo se perfeccionaron en riqueza y complejidad. La obra conocida como La ronda de noche, cuyo título exacto es La compañía del capitán Frans Banning Cocq y el teniente Willen van Ruytenburch (1642, Rijksmuseum), representa la actividad bulliciosa de una compañía militar, apiñada tras sus jefes, preparándose para un desfile o un torneo de tiro. En El artista a una edad avanzada (hacia 1669, National Gallery, Londres), los rasgos de Rembrandt revelan una leve expresión sarcástica. Uno de los retratos individuales más excepcionales es el de Jan Six (1654, Stichting Jan Six, Amsterdam). Six, que lleva un traje de intensos colores rojo, gris y dorado, aparece poniéndose un guante. Es un retrato de estilo semiabstracto que demuestra el audaz virtuosismo técnico de Rembrandt. El temperamento callado y meditabundo de Six se expresa a través del sutil juego de la luz en su rostro. En obras de tema bíblico como José y la mujer de Putifar (1655, Staatliche Museen, Berlín) y El regreso del hijo pródigo, de gran emotividad (hacia 1669, Hermitage), Rembrandt se concentra en el elemento narrativo como en las obras de su primer periodo. En el Museo del Prado, Madrid, se conserva el cuadro Atemisa (1634), retrato de la reina de Pérgamo. Se cree que sirvió de modelo Saskia van Uylenburgh, esposa del pintor. En general, tras esa primera época, Rembrandt había mostrado poco interés en los temas alegóricos o mitológicos. Rembrandt pintó más de 600 cuadros y produjo numerosos dibujos y grabados.

lunes, 8 de julio de 2013

66 ANIVERSARIO DEL INCIDENTE OVNI DE ROSWWELL




El caso de un supuesto incidente protagonizado por un OVNI en Roswell, una localidad del estado de Nuevo México (EEUU), hace 66 años aparece hoy como un nuevo y simpático 'doodle' interactivo en la página de inicio de Google.
Se trata de un suceso que saltó a la primera plana del diario local, el Roswell Daily Record, el 8 de julio de 1947. Entonces el diario aseguró que se había hallado un 'platillo volante' gracias a la colaboración de locales, pese a los desmentidos inmediatos de los militares de la cercana base aérea (base del primer escuadrón atómico del mundo. el Grupo de Bombarderos 509), así como la postura oficial estadounidense, que siempre ha negado la supuesta naturaleza paranormal o extraterrestre de los hechos.
De hecho, la versión más sólida de los hechos se basa en la desclasificación de documentos de la Fuerza Aérea de EEUU a mediados de los años noventa, en los que se apuntaba a que los restos hallados eran los de un globo con un sofisticado equipo de espionaje, enmarcado dentro del Proyecto Mogul, para detectar a gran distancia indicios de pruebas nucleares en la entoces Unión Soviértica.
Pese a todo, parece que este suceso inició lo que algunos consideran la 'ufología moderna'. A pesar de la escasa atención que recibióp durante décadas, a finales de los años setenta dos investigadores, Stanton T. Friedman y William L. Moore, compararon los resultados de una serie de entrevistas que ponían en tela de juicio la versión oficial. Y en 1980, Charles Berlitz y el propio Moore publicaron un libro, 'El incidente', en el que se afirmaba que se hab´ñian recuperado cuerpos de alienígenas.
Esto llevó a Roswell a convertirse en uno de los principales -y más lucrativos- destinos para 'ufólogos' y turistas en busca de experiencias y 'souvenirs'.

miércoles, 3 de julio de 2013

ANIVERSARIO DE FRANZ KAFKA, 130 AÑOS.


Franz Kafka, la impotencia del ser humano frente a lo externo

Con sus perfeccionismo obsesivo, todo en el el escritor judío, nacido hace hoy 130 años, es un dolor que se procrea y recrea constantemente, un dolor que algunos quisieron llamar absurdo, pero que le convirtió en el autor más inquietante y revelador del siglo pasado.
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Todo en Franz Kafka fue un dolor que algunos llamaron absurdo y otros kafkiano. Un retorcido e inquieto universo que le convirtió en el autor más revelador del siglo pasado. Y eso pese a que en sus 40 años y once meses de vida Franz Kafka sólo dio por terminadas 350 páginas y dejó inacabadas 3.500, entre ellas tres novelas, un fiel reflejo de su característica principal, su perfeccionismo neurótico que le convertía en un ser obsesivo que decía estar «hecho de literatura», para él, más que un interés y una inclinación, más que una profesión y un entretenimiento, su propia vida.
La literatura de Franz Kafka presenta la impotencia del ser humano frente a lo externo, que puede ser una transformación monstruosa, como en La Metamorfosis o la presencia de una comunidad endogámica y cerrada que atormenta al personaje principal de El Castillo. Franz Kafka representa el estado permanente de frustración humana. Kafka es el gris más intenso de toda la historia de la literatura. Es el gris que los herederos del existencialismo quisieron copiar y que los «realistas sucios» americanos no supieron expresar acertadamente.

Franz Kafka se colocaba habitualmente una «dulce máscara» de cara al exterior, pero él poseía un «lado oscuro», un mundo interior enrevesado donde habitaba lo que ha pasado a denominarse como kafkiano. Franz Kafka nació en Praga (1883) en el seno de una familia de comerciantes judíos y murió en Kierling, Austria, en 1924. Llegó a doctorarse en Derecho y profundizó también en el estudio y la mística de las religiones judías. En 1917, cuando pensaba irse a Palestina, enfermó de tuberculosis y comenzó a dedicarse en cuerpo y alma a la literatura, a pesar de la oposición familiar, de cinco proyectos matrimoniales frustrados, de su trabajo como agente de seguros y de su grave dolencia que acabaría con su vida. Insatisfecho crónico, autoexigente hasta la flagelación, neurótico compulsivo, Franz Kafka no era, sin embargo, el personaje débil que se ha estereotipado. Lo demuestra que tuviera fuerzas para escribir pese al pefeccionismo inhumano que se autoimponía. Su particular forma de redactar reflejaba una visión propia -surgida de sus temores más profundos, de lo más recóndito de su ser- de lo que quería contar y pretendía exponerla en su totalidad sin ninguna interrupción. Mantener esa intensidad era casi imposible. Solo hay que tener en cuenta la cantidad de obras que no consiguió terminar.
Con todo, existe un divorcio entre el Franz Kafka que conocieron sus semejantes y el Franz Kafka fabricado por la posteridad, tras su canonización literaria. El primero era bastante más jovial, vitalista, alegre y divertido de lo que el lector supone tras enfrentarse a su obra. La personalidad del Franz Kafka de carne y hueso no se deja atrapar con facilidad en el cliché de lo kafkiano acuñado bajo la influencia del universo narrativo que creó. Ciertamente era ingenuo, poco práctico y reservado. Tenía enormes dificultades para organizar su vida, especialmente las relaciones con las mujeres. Sin embargo, no era un amargado, ni un aguafiestas ni un misérrimo místico. Tenía un ingenio rápido y era aficionado a hacer juegos de palabras chispeantes que esparcía a menudo en sus encuentros con la gente. También era un buen compañero de juegos y, al parecer, poseía una habilidad extraordinaria para proyectar en la pared sombras con las manos que causaban el asombro de quienes las contemplaban.
Algo que se repite en varios testimonios de aquellos que concidieron con él en vida es que Franz Kafka daba mucha importancia al hecho de ir bien vestido y que empleaba tiempo en aparentar una elegancia que no llamase la atención. Ni la enfermedad que lo carcomía ni la muerte pudieron arrebatarle a Franz Kafka su cautivadora sonrisa, un gesto que, según la enfermera que le cerró los ojos, permaneció en sus labios cuando ya se había ido.

Los insectos de Kafka
La Metamorfoisis es la novela corta más famosa de Franz Kafka. Publicada en 1916, sorprendió al mundo literario del momento porque la anécdota que soporta el relato es tan simple como absurda: un hombre despierta una mañana convertido en un enorme insecto -aparentemente un escarabajo, aunque no se cita explícitamente en el texto-. Continúa viviendo en su cuarto, tolerado por su familia, y contemplando el transcurrir de la vida desde la óptica de un animal. Después de leer la novela más famosa de Franz Kafka, el gran escritor Gabriel García Márquez decidió atreverse a escribir su primera obra, al darse cuenta de que lo más importante de una narración no está en la trama o en el argumento, de que cualquiera vale, hasta un absurdo, sino que la clave radica en la manera de contarlo y en el fondo reflexivo que aporte.

Franz Kafka es la voz de la conciencia de una época, la suya, el primer cuarto del siglo XX, el crepúsculo de todas las grandes ilusiones e idolatrías del alma moderna. Por eso, a Franz Kafka se interesa más la reflexión que se desprende de sus obras que su esencia narrativa. De hecho, no es un narrador propiamente dicho, porque los acontecimientos que relata no se suceden y evolucionan en una dinámica literaria adecuada, sino que se instala delante de un poderoso símbolo y allí deja solo al lector para que de vueltas alrededor de ese punto hasta llegar a sus propias conclusiones, que nunca suelen distar mucho de las del autor.
Cuanto más absurdo sea el símbolo presentado por Franz Kafka, más carga significativa acerca a la reflexión lectora. Los personajes de Franz Kafka son zarandeados y amenazados por instancias ocultas. No tienen importancia en sí mismos, sino que son prototipos del hombre desvalido y desorientado. Se trata de poner en evidencia el sentido absurdo de la vida y, para ello, introducir en la realidad más cotidiana una distorsión sorprendente utilizando elementos absurdos y fantásticos, como la transformación del viajante comercial Gregor Samsa en escarabajo.

martes, 2 de julio de 2013

FELICITACION POR PARTE DE GOOGLE

CUMPLEAÑOS FELIZ



Hoy voy a intentar explicaros las costumbres de hace mucho tiempo. En cada región, pues habían unas muy diferente a las otras, dónde yo nací eran las siguiente (en nacimientos) en el momento de nacer era imposible sacar a la criatura a la calle, y no te digo nada la madre "pobrecita" la cuidaban como al bebé. Bien de momento creo que me seguís, cuando yo nací eran las Hogueras de San Juan en Alicante, yo en ese momento no estaba allí, porque mi madre la pobre bastante tenía con los dolores de parto, al ser la  familia de mi madre de  Alicante pues todos marcharon, dejando a mi madre con su familia y mi padre y también mis hermanos, de los cuatro yo era la tercera. Y ahora viene lo de las costumbres, allí no te registraban el mismo día que nacías, si no cuando un familiar iba al registro - que iba cuando quería - en mi caso fue mi abuelo quien se encargó de hacer dicho menester. Así yo oficialmente nací el 2/7/1947..................pero no señor, yo nací cuando en bandada mis tías marcharon para Alicante. Ahora viene lo bueno, yo a mis amigos les digo la verdad que nací el día 23 de Junio, y ellas me felicitan, y recibo regalos, y mimos, y tirones de orejas (que ya van siendo muchos y no quiero). Hoy me conecto y lo primero que veo es MUCHOS PASTELES CON VELAS FORMANDO LA PALABRA DE GOOGLE, que si ponías el cursor encima se leía: FELIZ CUMPLEAÑOS DOLORES, toma ya, como es la tecnología,  durante 66 años diciendo que fue un 23 de Junio y viene  GOOGLE dichoso y me destroza mi historia que a mí me gustaba contar. Os dejo los pasteles que no se pueden ni probar.